Oviedo, P. R.
«Una ceremonia increíble». El arquitecto Norman Foster, un británico discreto y elegante, repitió varias veces esta frase el pasado viernes, momentos después de recibir el «Príncipe» de las Artes, «el premio más importante de los que he recibido», comentó. Casado con la española Elena Ochoa, Foster destacó la «magnífica» organización, la atención «exquisita» de la Fundación, la puntualidad y la seriedad de un acto que logró emocionarle. «Normalmente, todos sus premios están en su despacho, pero éste lo colocaremos en nuestra casa», manifestó Elena Ochoa, quien dijo que su marido «estaba realmente encantado». «Y a mí, como española, me llena de orgullo».
La entrada del arquitecto en el teatro Campoamor recordó la elegancia de otros dos galardonados con los «Príncipe» en ediciones anteriores, el actor italiano Vittorio Gassmann y el atleta cubano Javier Sotomayor. «Es un caballero», señalaron a LA NUEVA ESPAÑA fuentes de la organización. El matrimonio Foster abandonó Asturias la misma noche del viernes.
El resto de los «Príncipe» de este año dejaron a lo largo de la mañana de ayer el hotel de la Reconquista. Una de las que primero lo hicieron fue la atleta rusa Yelena Ysinbayeva. «Se fue encantada, disfrutó de verdad las dos jornadas», subrayan las mismas fuentes. En la Fundación se cree que tanto ella como el ingeniero Martin Cooper fueron los que vivieron con mayor intensidad su estancia en Asturias. «La ceremonia fue fantástica», comentaba ayer Cooper. El inventor del teléfono móvil, acompañado de su esposa, Arlene Harris, se dirigía a Bilbao.
Su colega el también ingeniero Raymond Samuel Tomlinson -ambos compartieron el galardón de Investigación- utilizó el mismo adjetivo para definir el acto de entrega: «Fantástico», pero en este caso se extendió algo más. «Me gustaron las gaitas, es una ceremonia muy bien pensada y muy emocionante. Mi esposa hizo un montón de fotografías y la Fundación se ha portado muy bien», añadió.
Walter Momper, que era alcalde de Berlín el 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro -la ciudad recibió el premio de la Concordia-, destacó la buena organización. «Es una ceremonia que, pese a ser muy protocolaria, es muy bonita y muy emotiva. Me gustó el discurso político del Príncipe», afirmó.
Graciano García, director de la Fundación, no dejaba ayer de recibir felicitaciones. Una de las que más le gustaron, por venir de alguien que se ha movido por todo el mundo, fue la del periodista mexicano Jacobo Zabludovsky, cuya carrera está vinculada a Televisa. «Me dijo que no se esperaba una ceremonia así, que no había visto nada igual, y me reconoció que en algún momento le saltaron las lágrimas».
«A todos les impresiona el interior y el exterior del Campoamor, lo que sucede en el acto y cómo la gente lo celebra en la calle. Es una ceremonia única en el mundo», afirma Graciano García.