Oviedo, Luján PALACIOS
L. Á. VEGA
El caso del pirata somalí detenido por el secuestro del atunero español «Alakrana» ha puesto sobre el tapete las dificultades para identificar a los extranjeros indocumentados. Las pruebas realizadas a Cabdiweli Cabdullahi, «Abdu Willy», han arrojado datos contradictorios sobre si se trata de un menor de edad o tiene más de 18 años. El dato no es baladí, teniendo en cuenta la legislación española. Si es menor, ingresará en un centro de menores y será juzgado conforme a una legislación mucho más suave que la ordinaria, que como mucho lo condenará a ocho años de internamiento en un centro especial. Aparte de que los métodos para establecer la edad de una persona pueden arrojar datos contradictorios -en cuyo caso siempre se le considera menor de edad-, hay que tener en cuenta la táctica utilizada por estos extranjeros indocumentados, que suelen mentir sobre su identidad para imposibilitar su expulsión.
Es lo que ocurrió, por ejemplo, con el menor marroquí Zakariae A., que ingresó en la prisión de Villabona en enero de este año, después de apuñalar a un ciudadano chino y pese a que tenía en ese momento 17 años -cumplía 18 en julio-. El error de la Administración de justicia estuvo motivado por el propio menor. En sus detenciones anteriores (fue juzgado por la violación de una prostituta en Gijón, aunque fue finalmente absuelto, y anteriormente había sido arrestado en Madrid) facilitó varias identidades correspondientes a personas mayores de edad. En el mes de junio se subsanó el error y el menor fue excarcelado, aunque para ser detenido de nuevo dos meses después en la estación de autobuses de Gijón, en relación con otro delito.
El procedimiento para estudiar la edad de una persona es complejo y, según coinciden los expertos, no es fiable al cien por ciento. En el caso de Asturias, la fiscalía de menores sigue unas pautas en la identificación que trata de ajustar al máximo el margen de error.
La primera prueba a que se somete al individuo en cuestión es una prueba radiológica: una radiografía de la mano izquierda para determinar su desarrollo óseo, y a través de él, establecer la edad, pero esta prueba arroja un margen de error de unos dos años, un período de tiempo clave para determinar la mayoría de edad.
En los casos en que la edad se encuentre dentro del margen de error de 17 a 21 años, se encarga un informe médico forense más exhaustivo con el fin de completar la prueba radiológica y determinar los años con más exactitud.
Otros métodos complementarios que se suelen utilizar para ayudar a conocer la edad de los menores consisten en exámenes físicos, en los que se miden el peso, la talla, el índice de masa corporal o el estudio de la maduración sexual. Del mismo modo, también se estudia la maduración dental. Muchos forenses cuestionan la exactitud de las pruebas de edad y reclaman una identificación previa y una entrevista con el menor que permita establecer variables que afectan a su constitución.
Los problemas de identificación son frecuentes en los casos de los menores no acompañados (denominados como «MENAS») que llegan a España con documentación falsa, utilizando varias identidades, con lo que establecer la edad real de estos jóvenes se torna en ocasiones harto difícil.
En el caso del pirata somalí, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha determinado, contra la opinión del Gobierno y de la fiscalía, que no hay seguridad de que sea mayor de edad, como determinan las últimas pruebas realizadas, puesto que un examen anterior de su dentadura estableció que tenía 17 años.
Martes 13 de octubre
El juez Garzón decreta su ingreso en la prisión de Alcalá de Abdu Willy, tras una oseometría que determina que tiene 19 años. Él dice que tiene 16, por lo que se le hacen nuevas pruebas.
Martes 20 de octubre
Un análisis dental determina que tiene 17 años, por lo que el juez Pedraz ordena su puesta a disposición del Juzgado de menores.
Miércoles 21 de octubre
La fiscalía de menores decide su ingreso en un centro de menores, al tiempo que ordena nuevas pruebas, que determinan que tiene 18 años.
Jueves, 22 de octubre
El fiscal de menores devuelve el caso a Pedraz.
Viernes 23 de octubre
Pedraz estima que no está probado que sea mayor de edad. La fiscalía recurre ante la sala de lo penal de la Audiencia Nacional.