Oviedo, L. Á. VEGA
Los galardonados de los premios «Príncipe» siempre aprovechan la ocasión para conocer una región para muchos de ellos desconocida. Y qué mejor forma de conocer Asturias que probar sus excelencias culinarias. Durante estos días, los premiados se han dejado ver por diversos restaurantes y comercios de la ciudad, donde se mezclaron con el paisanaje con naturalidad y agradecimiento por el trato recibido.
El más goloso, sin duda, fue Martin Cooper, premio de Investigación (o «el de los teléfonos móviles», como le conoce el pueblo llano), que se compró unas «moscovitas» en Rialto y también se dejó ver con su mujer en Ovetus, frente al Reconquista, en Gil de Jaz, donde adquirió unos bombones. Como indicó Asunción Porrón, propietaria de esta confitería, «se hizo fotos con todo el mundo y demostró ser una gran persona, cercana y amable». En Ovetus también recalaron Margaret Chan, premio de Cooperación Internacional, y el alcalde berlinés, Klaus Wowereit.
Los premiados también acudieron a los mejores restaurantes de la ciudad. En Casa Fermín, por ejemplo, recalaron el naturalista David Attenborough, el arquitecto Norman Foster, Margaret Chan, Ismaíl Kadaré y José Ramón Narro, éste acompañado de un grupo de unos cincuenta mexicanos. Como indicó la propietaria del restaurante, María Jesús Gil, «la mayoría se decantó por los pescados y los vinos blancos, eso sí, con moderación y sin excesos».
La señora Chan prefirió probar «muchas cosas», para conocer la cocina asturiana, y quedó encantada con el jamón. «A todos se les veía entusiasmados y muy agradecidos por el calor de los asturianos», aseguró Gil. Attenborough y Cooper se dejaron ver por Bocamar, mientras que Kadaré y Wowereit acudieron al restaurante Del Arco, en la plaza de América.