|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
Oviedo, Pablo GALLEGO
Latores ha perdido a su conde. La localidad ovetense se despertaba ayer con la noticia del fallecimiento de Sabino Fernández Campo, su hijo más ilustre y Grande de España, quien, desde 1992, llevó el nombre del pueblo natal de su padre asociado al título de conde concedido por el Rey.
El día en que se conocía el ascenso de Fernández Campo a la clase nobiliaria española, el por entonces jefe de la Casa del Rey manifestaba su deseo de que el nombre elegido para el título fuese «un homenaje» a su padre, natural de Latores, «porque a él le debo lo que he llegado a ser».
Diecisiete años después de ese día, la memoria de la familia Fernández Campo es ya parte de la historia de esta parroquia ovetense. Quienes entonces recordaban al pequeño «Sabinín», como sus primos segundos José -«Pepe el Mantequeru»- y Eugenio Fernández Madera, han dado paso hoy a vecinos que sólo han visto a Fernández Campo «en el periódico o por televisión».
La fecha del homenaje que le rindieron sus vecinos en el restaurante de la localidad fue, según ellos, una de las últimas ocasiones en que Sabino Fernández Campo visitó Ayones, el barrio de Latores en el que durante décadas se levantó la casa en la que nació su padre.
El caserón, conocido entre los locales como «El Estanco», lo ocupaban ya entonces los herederos de los viejos caseros de la familia Fernández Campo. Dorida Martínez, viuda del hijo menor de la familia, recordaba cómo Sabino Fernández iba detrás de la madre de su marido «con un vaso para beber la leche cuando ella iba a catar». Tras un incendio, la casa fue derribada hasta sus cimientos y construida de nuevo. «Ahora parece un palacio», apunta otra de las vecinas, demasiado joven para recordar las andanzas veraniegas del joven Sabino en el pueblo familiar.
La parroquia de Latores tuvo durante siglos, y bajo la dependencia de Oviedo, calidad de behetría, lo que significaba que los vecinos de la zona no podían estar sometidos a señor alguno, salvo el que ellos mismos decidieran. Un valor de libertad que, seguramente sin querer, también quedó consignado en el real decreto por el que el Rey creaba el título nobiliario de conde de Latores, «porque me ha asistido en todo momento con agudo talento, prudente criterio, leal consejo y generosidad ilimitada en las tareas que me ha correspondido realizar a lo largo de una etapa trascendental en la historia de España», señalaba el Monarca. Para Sabino, un homenaje a su padre, don Sabino, y a una parroquia que consideraba «entrañable».
La Grandeza de España asociada al título creado por el Rey fue la bienvenida a un club del que sólo saldría en el momento de su muerte. Como título vitalicio, el condado de Latores no es hereditario, y tras la desaparición de Sabino Fernández Campo volverá al Rey.
A lo largo de la vida de Fernández Campo, las distinciones y condecoraciones «por una vida de servicio a España y a la Corona» fueron una constante. A nivel nacional, suyas fueron las grandes cruces del Mérito Militar -con distintivo blanco- y del Mérito Civil, o las órdenes de Cisneros y de San Raimundo de Peñafort.
En Asturias, Fernández Campo fue distinguido al más alto nivel: medalla de oro de Asturias y de Oviedo, además de su nombramiento como hijo predilecto de la capital del Principado, en un acto celebrado en el Ayuntamiento ovetense en septiembre de 1993. Suyas fueron también la «Sardina» de Avilés, el carné de socio de honor del Sporting, el «Asturiano del mes» de LA NUEVA ESPAÑA -en febrero de 2001- y el título de miembro de honor de la Real Academia de Medicina de Asturias y León de manos del Nobel asturiano, Severo Ochoa.
¿qué es lo que te gusta de Asturias? y ¿qué es lo que no te gusta de Asturias? Discute nuestro borrador
Todas las fotografías de las noticias en una única página
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||