PEDRO DE SILVA
De igual modo que no existe el lobo ibérico por encima de los Pirineos, no existen liberales por debajo, o al menos no en número suficiente para formar grupo político. Los ejemplares aislados vagan solitarios, y campan por dominios distintos del poder. Ese vacío de la especie lo ocupan ejemplares asilvestrados de otras, que toman su nombre, como si bastara. De la sedicente liberal doña Esperanza sabíamos que, a diferencia de un liberal europeo, se alinea con las causas más reaccionarias en materia moral, y que en su entorno se ha montado un breve pero muy activo embrión de policía política. Ahora vemos también su desaforado afán intervencionista de toda corporación a la que pueda poner al servicio de su liberal-despotismo. La denuncia que acaba de hacer el piloto suicida Manuel Cobo tiene la presunción de verdad de todo lo que se dice in artículo mortis, y pone los pelos de punta.