Oviedo, J. C.
«Que no haya acudido ningún miembro de la Familia Real al funeral por Sabino Fernández Campo que se ofició ayer por la tarde en Oviedo, antes de su entierro, es la decisión correcta para preservar la intimidad de una familia doliente. La Familia Real ha anunciado que celebrará un funeral en su nombre en la real capilla del Palacio del Pardo. No venir a Oviedo es la decisión correcta conociendo a Sabino, su discreción y lo poco dado que era a los homenajes públicos». Así lo entiende el especialista ovetense Carlos Fuente Lafuente, presidente de la Escuela Internacional de Protocolo.
La muerte del conde de Latores no produjo ninguna declaración de luto oficial, porque no era el caso.
«La Familia Real ha mostrado su afecto por Sabino Fernández Campo. Han acudido todos a la capilla ardiente y, al no haber ninguna obligación de Estado, sus gestos están por encima de las acciones de protocolo y muestran una espontaneidad enorme», añade Carlos Fuente como valoración de las imágenes vistas el pasado lunes en la despedida en Madrid del que fuera jefe de la Casa Real. «No eran caras de obligación, sino de sentimiento. En todos. La Reina no actúa bajo ningún protocolo cuando abraza a la viuda».
La Reina vestía de oscuro y el Rey también, pero se ha observado que la corbata era de un color claro. Fuente aclara que «en cuanto al vestuario, en una ocasión como ésta rige lo mismo para cualquier persona que acuda a un dar un pésame a un tanatorio: colores oscuros para las mujeres y corbata discreta para los hombres. La del Rey no era negra, pero era discreta. Basta con que se distinga que no se va de fiesta, sino a tono con la situación».
Hay unanimidad también en esto. Ignacio Martínez, responsable de protocolo del Ayuntamiento de Avilés, destaca de la actitud de la Familia Real los abrazos y los besos «con los que dan a entender que la pérdida les toca de cerca. Al tiempo, los hijos de Fernández Campo hacen la leve inclinación de cabeza y la viuda, María Teresa Álvarez, la genuflexión. Los Reyes se manifiestan relajados, cercanos, y la familia mantiene la norma».