Oviedo, M. I. IGLESIAS
Ni Sillicon Valley ni centro neurálgico tecnológico de Europa. Asturias debe ser realista y planear su desarrollo futuro partiendo de los «mimbres con los que cuenta». Entre ellos, la industria metalmecánica y la Universidad, que forma licenciados con un nivel superior a la media española.
De ese modo, el profesor de la London School of Economics Andrés Rodríguez-Pose resumió las posibilidades de desarrollo de una comunidad periférica, que, una vez más, parece haber perdido el tren europeo. El fomento de los territorios periféricos está pasado de moda y no tiene futuro. Las nuevas teorías económicas, de moda en Europa, aconsejan fomentar la aglomeración de población en las grandes ciudades, para, desde ellas, expandir su influencia al resto de zonas. Es lo que, según Rodríguez-Pose, está ocurriendo en Inglaterra y lo que se fomenta desde Bruselas, para imitar el modelo de sociedad desarrollado en Estados Unidos. La teoría deja en el aire las oportunidades de futuro para Asturias, Rodríguez-Pose aconseja potenciar la inversión en conocimiento. «Se habla de innovación, pero las características de Asturias no permiten pensar en grandes objetivos». El economista considera muy difícil que Asturias se beneficie directamente de la innovación generada en los grandes centros europeos. También fue crítico con la inversión masiva en infraestructuras «que han potenciado el centralismo decimonónico de Madrid y Barcelona».