Oviedo, Pablo GONZÁLEZ
La parte socialista del Gobierno del Principado considera que Izquierda Unida (IU), su socio en el Ejecutivo, ha echado mano, «en un acto de completa irresponsabilidad», de una nueva pinza con el PP -«inédita en la historia de la democracia asturiana»- para sacar adelante la integración del hospital de Arriondas en el Servicio de Salud del Principado (Sespa). Además, se acusa a IU de querer sacar adelante una ley en beneficio de «unos pocos».
En el fondo de todo se encuentra la salud del pacto PSOE-IU. «La situación es tan compleja que es imprevisible lo que pueda suceder en el futuro desde el punto de vista jurídico, laboral y político», dice la parte socialista, aunque en los últimos días tanto el presidente Vicente Álvarez Areces, como Javier Fernández, secretario general de la FSA, trataron de minimizar los daños. Desde la FSA se apuntó que el hospital de Arriondas está fuera de los acuerdos recogidos en el pacto de gobierno, aunque sin dejar de coincidir con Areces y sus consejeros en la preocupación sobre el futuro de los 300 trabajadores del centro.
Desde la parte socialista del Gobierno se aseguraba ayer que IU «está pisoteando los básicos preceptos jurídicos del trámite parlamentario». El Gobierno acusa su socio en el bipartito de estar «ignorando y ocultando» informes de los letrados de Salud y del Parlamento que advierte sobre los problemas jurídicos que se pueden plantear al convertir a los trabajadores del hospital de Arriondas en funcionarios. Y advirtió que tanto IU como el PP «pretenden desarrollar una auténtica operación de manipulación y engaño a los trabajadores».
La parte socialista del Ejecutivo considera que la coalición ha logrado dar la vuelta a estos argumentos jurídicos, en los que se basa el gabinete de Vicente Álvarez Areces para oponerse a la operación, «por la fuerza de los votos y en alianza con la derecha, provocando una situación inédita en la historia de la democracia asturiana, ya que en 30 años no se había producido una anomalía de estas características, a la que estamos asistiendo con perplejidad».
Además, se considera que la pinza de IU y PP responde a «una intención deplorable de utilizar el Parlamento para legislar a favor de unos pocos ante la legítima aspiración de la mayoría para acceder al empleo público bajo los principios de igualdad, mérito, capacidad y transparencia. Pretenden hacer una ley particular olvidándose de que no se legisla para un grupo, sino para todo el mundo». El Gobierno de Álvarez Areces salía de esta forma ayer al paso de las declaraciones realizadas desde la dirección regional de IU en las que se ponía en duda el «criterio jurídico» del Presidente cuando días atrás éste advirtió sobre la posibilidad de que la integración del hospital del Oriente en el Sespa pueda ser «anticonstitucional».
Desde IU se aseguró que Areces utiliza «la demagogia» al señalar que la integración puede dejar sin empleo a los trabajadores del centro médico. Incluso la dirección izquierdista disparó contra el responsable de la sanidad asturiana, Ramón Quirós, al que bautizó como «el consejero follonero» por la postura que ha mostrado a lo largo de estos días. Así, desde la parte mayoritaria del Ejecutivo se mostró ayer «una seria preocupación por la deriva que está tomando IU» en este caso. Considera que la coalición «está protagonizando un acto de completa irresponsabilidad por la nueva pinza que ha hecho con el PP». El Gobierno sigue sin entender el apoyo dado por IU a una proposición de ley presentada ante el Pleno de la Junta General por el partido conservador, y apoyada por la coalición, el pasado viernes, para iniciar la integración del hospital de Arriondas. «Es un auténtico sarcasmo que sea precisamente IU la que reclame solvencia jurídica después de la bochornosa actuación parlamentaria del último Pleno», señalan desde el Gobierno.
Estas mismas fuentes consideran que IU está tratando de utilizar «atajos» para lograr la integración del centro en el Sespa y espera que la coalición «aclare públicamente si se va a hacer responsable del inevitable desastre al que se está conduciendo a la plantilla del hospital, a la que se está condenando, en el mejor de los casos, a conseguir su plaza lejos de su domicilio y, en otros, a quedarse sin trabajo».
Desde el Gobierno se quiso resaltar que el PSOE tiene gran preocupación con lo que pueda pasar, ya que «los socialistas, a diferencia de la coalición, cuentan con un gran apoyo social, no vamos a dar la espalda a la comarca».