Oviedo
La negociación entre la Consejería de Vivienda y la Confederación Asturiana de la Construcción se prolongó varios meses, dentro del tira y afloja entra ambas partes. La patronal de la construcción quería elevar hasta un 60 por ciento el precio del módulo para la vivienda protegida, una pretensión a la que el Principado se negó desde el inicio de la negociación. Al final, ambas posiciones confluyeron en una subida del 10 por ciento respecto al precio establecido para la vivienda protegida, pero solamente para 1.000 de los 7.000 pisos de venta libre que integran el «stock» de los constructores asturianos.
El resultado de la negociación ha sido discutido tanto por los sindicatos mayoritarios como por la Unión de Consumidores (UCE-Asturias). Estos colectivos sostienen que el plan beneficia, sobre todo, a los constructores. La consejera de Vivienda, Noemí Martín, calificó de precipitadas esas valoraciones, y precisó que el acuerdo ha permitido mantener el precio del conjunto de la vivienda protegida y, además, ha abaratado el precio de mil viviendas del mercado libre, que en algunos casos experimentarán descensos de hasta el 40 por ciento. Además, Noemí Martín declaró, en una entrevista publicada ayer lunes por LA NUEVA ESPAÑA, que las ayudas de este nuevo plan, financiado en su totalidad por el Estado, irán destinadas directamente a las familias que adquieran esos pisos y no a los constructores.