Oviedo, Luján PALACIOS
El juez ha condenado a tres vecinos de Pola de Laviana a un año de cárcel para cada uno como autores de un delito contra la protección de la flora, la fauna y los animales domésticos.
Tal y como recoge la sentencia, se considera un hecho probado que D. G. R., D. F. C. y G. G. A. cogieron de común acuerdo un cachorro de 4 meses de raza grifón que participaba en una cacería de la Sociedad de Cazadores de Lena, con la intención de vengarse de su dueño, uno de los cazadores. Así, según el relato del juez, los tres hombres metieron al animal en el maletero de su coche, lo trasladaron a una vivienda alejada y, en venganza por haber sido denunciados por el propietario del cachorro, lo mataron a golpes, «algunos de ellos con una maceta de plantas», ocasionándole, entre otras lesiones, la rotura de seis costillas, de la mandíbula y el cráneo. El animal estaba valorado en 2.500 euros.
Los acusados declararon en el juicio que se habían encontrado al animal extraviado en la cuneta tras una noche de juerga, y que lo recogieron para devolvérselo a su dueño después de dormir un poco. Tal y como relataron los tres jóvenes, el animal comenzó a aullar en el patio de su casa, motivo por el cual uno de los acusados se habría asomado a la ventana y le habría lanzado un tiesto para asustarlo. Según su versión, la maceta le dio en la cabeza al animal, y como quedó malherido, lo remataron a golpes para acabar con su sufrimiento.
El juez, por su parte, ha calificado en la sentencia esta versión como «rocambolesca», que, «cuanto menos, pretende convertir al verdugo en víctima». En este sentido, toma en consideración las numerosas y «evidentes contradicciones» entre las versiones que ofrecieron los imputados en la fase del juicio oral y en la fase de instrucción.
Es más, el escrito deja constancia del «ensañamiento» de los tres acusados con el animal, así como la «cobardía y vileza que encierra el comportamiento de quienes se aprovechan de un animal indefenso para dar rienda suelta a los bajos instintos de venganza».
La sentencia también refleja que el animal presentaba signos evidentes de haber sufrido una «brutal paliza», que no pudo ser fruto sólo de un golpe con una maceta, sino que «fue necesario golpearlo con extrema violencia, previsiblemente con patadas», puesto que el can presentaba lesiones como una luxación de cadera, «que exige especial fuerza azotándolo por el aire», según el testimonio del veterinario que realizó la necropsia al cachorro.
Por todo ello, pese a «la versión burdamente novelada que forzadamente han intentado dar las defensas» y que «incluso parecen ver en la cobarde actuación de los acusados una referencia a la parábola del buen samaritano», los tres jóvenes han sido condenados a un año de prisión cada uno de ellos. Del mismo modo, el juez les condena a una inhabilitación para el ejercicio de profesión, oficio o comercio con animales por un tiempo de dos años. Además, los tres acusados deberán indemnizar a partes iguales y solidariamente al propietario del animal con una cantidad de 2.500 euros, el valor estimado del perro de caza.