Oviedo, R. L. M.
La Iglesia asturiana ya ha dejado clara su posición sobre el destino de las cenizas de los difuntos. El Obispo Raúl Berzosa se ha mostrado partidario de los enterramientos, más acordes con la doctrina católica. Lo que no comparte el prelado, en el caso de que los fieles opten por la incineración, es que las cenizas de los difuntos se esparzan por cualquier sitio. Berzosa señala que la opinión de la Iglesia «que viene recogida en el Código de Derecho Canónico y en el Catecismo» hace hincapié en «la resurrección de la carne y el respeto que tenemos que otorgar al cuerpo que es morada de Dios mientras vivimos». Berzosa añade: «Nosotros los católicos creemos en la resurrección, no en la reencarnación o en el nihilismo. La incineración se admite por motivos de salud pública u otras razones justificadas... Pero, en cualquier caso, las cenizas no pueden ser depositadas en cualquier lugar o esparcidas sin más. Pedimos que se depositen en un columbario o en un cementerio».
En la región
El porcentaje de personas fallecidas que fueron incineradas en Asturias en 2008 fue del 43%.
En el Oriente
La tasa de incineración cae hasta el 20%.
En el Occidente
Se incinera menos aún, sólo un 14% de los fallecidos son llevados al crematorio.