Oviedo, R. L. M.
«Más higiénico, más rápido y más barato». Éstas son las tres cualidades que defiende Álvaro Iglesias, vicario parroquial de la iglesia de San Juan, de la incineración.
Él, al igual que el párroco del templo, opta por la cremación. «Somos amantes de la incineración, cuando nos muramos optaremos por la cremación y descansaremos en una urna en este columbario», asegura Fernando Rubio. Dicen, tanto el párroco como el vicario, que lo importante «es tener respeto al cuerpo y no nos gusta que se depositen las cenizas en cualquier lugar, pero lo que hay que valorar de un cristiano es el bagaje de su vida, una vez muerto ya no hay nada que hacer», añade el párroco ovetense. Respecto a si el enterramiento es más acorde a la Iglesia, Rubio es tajante: «No, aquí hay mucha gente católica en urnas, párrocos, personas devotas y buenos cristianos», matiza.
Además, el párroco de San Juan asegura que él, que ha visto muchos entierros y que conoce de primera mano el proceso de descomposición de un cuerpo en un ataúd, «yo no entiendo qué importancia tiene, si es que un cuerpo en diez años se ha convertido en polvo, como mucho quedan huesecillos, así que qué más da que uno se convierta antes en polvo o tiempo después», comenta Rubio, mientras apura el paso, acude a oficiar una misa, un funeral.
«Con la incineración se evita que se propaguen muchas enfermedades»
<Concha García
>
Vecina de Oviedo
«Incineré a mis hermanos y a mis padres y llevé parte de sus cenizas a Roma»
<Roberto Sorribas
>
<Vecino de Oviedo
>
«Yo prefiero descansar en el nicho familiar, con mi familia, en mi pueblo natal»
<Ángeles Alba
>
Vecina de Oviedo
«No tengo muy claro qué quiero hacer cuando me muera, lo estoy pensando»
<Santiago Virginio
>
Vecino de Langreo