Ribadesella / Oviedo / Salinas,
B. M. / Á. F. / I. M.
Un placer gastronómico al alcance de muy pocos, como el campanu salmonero. A precios que llegaron en la mesa hasta los 2.900 euros el kilo. El que alcanzaron las primeras angulas de la temporada, que el martes costaron algo menos en las rulas de Ribadesella y San Juan de la Arena, entre 950 y 2.001 euros. El manjar ya ha sido degustado por privilegiados comensales en restaurantes de la región. En el ovetense Bocamar y en Real Balneario de Salinas, por ejemplo. Además, otro kilo del considerado como la delicatessen más cara del mundo viaja hacia Venezuela, donde mañana servirá de cena a un emigrante riosellano.
Arturo del Valle es un fanático de la buena cocina. Tanto, que a pesar de vivir en Venezuela, mañana cenará angulas riosellanas al pilpil. Un auténtico placer para el emigrante, natural del pueblo de Cuerres, que lleva en América 55 años. Su hijo Antonio, residente en Panamá, cerró ayer unas vacaciones en la región y se encarga de trasladar el manjar a tierras venezolanas. Ayer mismo recogió el kilo de angulas, adquiridas a un precio de subasta de 950 euros por el restaurante Casa Tista. El propietario de este negocio, José Bautista Gonzalo Hevia, fue el ganador de la primera puja de la temporada. Compró dos kilos. Uno para él y su familia. El otro para Arturo del Valle, que se lo había encargado.
Del Valle ya disfrutó en 2008 de este manjar, cuando estaba de vacaciones en su tierra natal. Este año no iba a ser menos y, a pesar de estar a miles de kilómetros de Ribadesella, cumplirá con lo que lleva camino de convertirse en tradición. Las angulas, ya cocidas, viajarán hoy a miles de metros de altitud en el equipaje de mano de su hijo Antonio, por si acaso se pierde la maleta, y servirán de suculenta cena a la familia. «Mi padre es un auténtico fanático de las angulas; tuvo suerte porque trabajo en Panamá, allí es fiesta estos días y por eso me vine a Cuerres», destacaba Del Valle, mientras recogía las angulas antes de ultimar el equipaje.
El restaurante ovetense Bocamar compró en la rula de Ribadesella dos kilos de angulas, degustados ayer, de encargo, por unos clientes. Según explicó el propietario del establecimiento, Manuel Fernández, las vendió a precio de coste. «Con la angula nunca se gana dinero, pero la traemos para dar un servicio a los clientes y también por prestigio del establecimiento», explicó el restaurador de la conocida marisquería, que, entre sus clientes, cuenta con Woody Allen cada vez que visita Oviedo.
El restaurante Real Balneario de Salinas se hizo con 600 de los 1.400 gramos del primer lote de angula rulada el martes en San Juan de la Arena. La angula del Nalón duró poco, pues esa misma noche fue consumida en una cena por clientes del establecimiento. La angula que se ruló a 2.001 euros el kilo fue adquirida al distribuidor a 2.900 euros por el propietario del restaurante, Miguel Loya. «Salió muy pronto, pues la misma noche del martes se consumió», señaló ayer el restaurador.
El precio de las raciones en el restaurante fue el que pagó Miguel Loya. «La angula tiene un precio desproporcionado y la vendimos al mismo precio al que la compramos nosotros», indicó el propietario del local castrillonense.