PEDRO DE SILVA
Todavía en ayunas, miro al cielo y me sorprende la textura de una capa de nubes, que se mueve muy despacio hacia el Este. No podría decirse que el cielo esté encapotado, ni enladrillado; el dibujo, a trazo grueso y descuidado (pero con intención de estilo), sugiere más bien una red de trama ancha. Color: un gris fuerte, pero nada agobiante. Estoy descifrando lo anterior cuando por una esquina de la visión se mete en ella, y cruza el plano hasta la esquina opuesta, una veloz bandada de estorninos, en formación de ala, barriendo así toda la imagen. Cuando cruzan el centro del plano, barriéndolo como una escobilla, la situación de los actores en la escena es ésta: arriba la red gruesa y solemne, en el medio los cientos de puntitos raudos y agitados de la bandada, abajo yo mismo, quieto. Me pregunto qué nos estaremos diciendo, al amanecer de este viernes, 13 (ayer), cuál será el libreto.