J. C. GEA
La NASA se había empeñado en encontrar agua en la Luna y no ha parado hasta conseguirlo. La agencia espacial norteamericana ha estampado una nave que habrá costado una millonada en cierto sombrío cráter lunar y, tras medir los resultados del trompazo, acaba de dictaminar que, al menos ese crater tiene agua helada en abundancia. Quizá sea el primer paso para una futura colonización de la Luna, pero sin duda antes de eso los científicos de la NASA comprobarán si el agua lunar (qué melancólica expresión esta) es apta para el consumo humano y susceptible, si no es así, de ser convenientemente depurada. De todos modos, no hay que dejarse engañar por las apariencias. Encontrar agua en la Luna parecía algo realmente difícil, pero parece que, con todo, era más fácil que encontrar mercurio en las fuentes de Jove; sigue sonando a astrofísica o astroquímica, con esas alusiones mercuriales y jovianas, pero en realidad es el barrio portuario de aquí al lado, donde no debería haber sido tan difícil detectar que el agua que consumen los vecinos era excesivamente mineral.