Villabona, L. Á. VEGA
La última jornada del XVII Encuentro con la sociedad de la unidad terapéutica (UTE), que se inició el pasado lunes y concluyó ayer, viernes, estuvo dedicada a la salud en el medio penitenciario. Lázaro Blanco Savín, recluso y a su vez agente de salud que muestra al resto de la comunidad penitenciaria estrategias para mejorar sus condiciones físicas, expuso el trabajo que se viene realizando en la unidad. «Demandamos ser formados como agentes de salud y trabajar de forma coordinada», indicó. Así, con más reclusos formados que muestran al resto el camino a seguir, «se consigue una comunicación entre iguales».
Blanco, con otros presos, participa en la realización de talleres informativos para prevenir enfermedades como el sida, la tuberculosis, la neumonía y la hepatitis C. «Recluso no es equiparable a enfermedad, pero reclusión y enfermedad sí van de la mano, porque los toxicómanos se encuentran en una situación de mayor riesgo de contraer enfermedades». En la UTE se trabaja para «romper el triple estigma de la reclusión, la toxicomanía y la enfermedad».
Este preso -27 años en la cárcel, sin delitos de sangre- señala además que debe trabajarse más el aspecto emocional. «Te prescriben fármacos, pero no hay una preocupación por el efecto de la enfermedad sobre la persona». Seropositivo desde 1983, Blanco trata de inculcar «la conciencia de que se debe ser honesto y consecuente con la enfermedad». El objetivo final es «romper la correa de transmisión de la enfermedad».
En la jornada final de los encuentros estuvieron presentes el director de la cárcel, Esteban Suárez, y Judith Flórez, jefa de gabinete de la Delegación de Gobierno.