Oviedo, M. I. S.
Las buenas cifras que registra el turismo rural asturiano no son fruto de la casualidad. Estos números no son solamente la consecuencia de la temporada alta ni de un momento puntual. Los alojamientos extrahoteleros asturianos vienen creciendo a lo largo de todo el ejercicio.
Después de un arranque irregular del año, el sector volvió a encontrar su camino, al igual que ha estado haciendo en la última década. A partir de abril, el crecimiento ha sido sostenido, superando incluso las cifras del 2007. Incluso algunos meses batieron récords.
Así, durante el pasado mes de junio, el número de turistas que llegaron aumentó con respecto al 2008 un 33,38 por ciento, y el de pernoctaciones, un 33.05 por ciento; y en comparación con el 2007, un 18,07% y un 21,04 por ciento, respectivamente. Estos datos cobran más importancia, aún si cabe, al comprobar que junio no un mes en el que tradicionalmente la ocupación es de las más altas.
Según la consejera de Cultura y Turismo del Principado, Mercedes Álvarez González, los datos que refleja el INE sobre la evolución del turismo rural en Asturias «son, por un lado, un revulsivo importante para afrontar la recta final del año y, por otro, revelan el esfuerzo que está realizando el sector turístico asturiano».
Por otro lado, destaca el hecho de que el turismo rural ha venido manteniendo un crecimiento sostenido de oferta y demanda en las últimas temporadas.
Paralelamente a su desarrollo se han incrementado y mejorado todo tipo de infraestructuras, recursos turísticos, culturales y actividades alternativas. En definitiva, el mapa y modelo del desarrollo sostenible del turismo rural en Asturias no es sólo una realidad socioeconómica para el sector, sino que, por su estructura y características, es un marchamo de calidad, avalado por las políticas de adhesión a los diferentes sistemas y Marcas de Calidad que se han ido implantando con el paso de los años.
La oferta asturiana es amplia y se reparte por numerosos núcleos de costa y montaña.