Oviedo, Luján PALACIOS
Rufino Orejas, presidente de Industrial Química del Nalón, recibió ayer en Oviedo el premio al Mérito Científico que conceden la Asociación de Químicos de Asturias y el Colegio Oficial de Químicos de Asturias y León.
Orejas se mostró emocionado con un galardón que reconoce una trayectoria vital y que llega en un momento de gran crisis económica, según indicó el premiado.
El presidente de Química del Nalón realizó un repaso entrañable por la historia de la empresa familiar, fundada en el año 1943 por su abuelo, Francisco Orejas. Los inicios, tal y como recordó, no fueron fáciles, en plena posguerra. Pero el abuelo se arriesgó con unos terrenos en Trubia, a orillas del Nalón, donde se subastó una parcela que contenía las ruinas de una antigua industria. Surgieron varias ideas para esos terrenos, como la puesta en marcha de una planta de insecticidas agrícolas, la fabricación de un elemento que se utiliza para producir sacarina, destilar alquitrán o, finalmente, fabricar coque a partir del carbón de Minas de Figaredo y Mina Dominica.
Esta última actividad fue la que arrancó definitivamente a orillas del Nalón, tal y como relató Rufino Orejas. Después de un largo camino para lograr la financiación necesaria, nació Industrial Química del Nalón, una empresa de la que, después del fallecimiento del patriarca y pionero, se hizo cargo el padre de Rufino Orejas, Luis Orejas.
La Química aprovechó la oportunidad que le brindó la expansión de las industrias siderúrgicas de la región (Duro Felguera, Fábrica de Mieres y Fábrica de Moreda, que se fusionaron en Uninsa y luego se unieron a Ensidesa) para crecer y convertirse en exportador.
En 1983, las viejas baterías de coque de Trubia ya se habían quedado obsoletas, según relató el galardonado en su discurso, por lo que hubieron de comprar nuevas baterías y realizar importantes inversiones de modernización.
La industria llegó así al siglo XXI con nuevos desafíos a los que enfrentarse, destacó Rufino Orejas, quien quiso poner de relieve cómo Química del Nalón es una empresa solvente que mantiene intacta la vocación empresarial. Por todo ello, Orejas agradeció el premio como un incentivo para seguir trabajando en la misma línea.