Oviedo, Pablo GONZÁLEZ
«Uno tiene las espaldas grandes. La impopularidad no me frena y hago lo que tengo que hacer». La frase la pronunció Jesús Sanz Montes (Madrid, 18 de enero de 1955), posiblemente a partir de mañana nuevo arzobispo de Oviedo, en una entrevista publicada el pasado mes de octubre. Sanz, obispo de Huesca y Jaca, es el candidato respaldado por su antecesor en el cargo, Carlos Osoro, ahora en Valencia. Sanz, de corte conservador, se ha quedado solo en la terna después de las opciones de Pedro López Quintana, nuncio en La India, y Ricardo Blázquez, ex presidente de la Conferencia Episcopal, hayan perdido peso.
Sanz posee estudios de Economía y Derecho Mercantil. Trabajó en banca y los veinte años, tras pasar por el servicio militar, ingresó en 1975 en el seminario de Toledo. En 1981 lo hizo en la orden franciscana. Sanz destaca por defender sin complejos sus creencias. No es de los que se esconde. Ha participado en manifestaciones a favor de la familia, criticado al Gobierno socialista por las dudas en torno a los atentados del 11-M y la liberación del etarra De Juana Chaos, insinuado a sus feligreses que no votaran PSOE en las últimas generales y criticado con dureza la ley del aborto, que considera un asesinato. Escribe bien y con claridad meridiana.
Tiene sus seguidores. Los viernes sus feligreses se sientan ante el ordenador expectantes esperando a que cuelgue en la página web del obispado su carta pastoral del domingo. Sus argumentos sobre temas como los atentados de Atocha son contundentes: «(...) supongo que no pondrán más obstáculos para saber la verdad de la mañana confusa y confundida de otra matanza, el 11-M, cuya sospecha les mira (...)». También lo son los que esgrime contra el aborto: «(...) No sabemos los intereses que puede haber detrás de esta criminal medida (...) Intereses económicos en las clínicas abortistas y en los laboratorios que mercadean con las píldoras abortivas. Intereses políticos de guiños descarados a una mala llamada progresía, para recabar pingües beneficios electorales (...)». Algunas de sus posturas llevaron al presidente de Aragón, el socialista Marcelino Iglesias, a pedirle públicamente al obispo «más prudencia».
Su fama de conservador, alineado con la línea del cardenal Antonio María Rouco Varela, no sólo se la ha ganado a base de pulso firme y un estilo directo a la hora de escribir sus pastorales. También por su decisiones internas, como la de los traslados de algunos párrocos en Huesca. La idiosincrasia de un territorio como el oscense convierte a la figura del párroco en todo un referente en pueblos en los que no se llega a doscientos vecinos y la edad media supera ampliamente los 54 años de Sanz, que lo colocan en uno de los obispos más jóvenes de España.
Pero Sanz había tomado muy buena nota de cuál era su misión cuando el 14 de diciembre de 2003 fue consagrado por Rouco Varela como obispo de Huesca y Jaca. Había que cambiar el rumbo marcado durante décadas en los dominios del fallecido Javier Osés, obispo de Huesca, seguidor del Cardenal Tarancón. Una corrección de trayectoria como lo que obró su antecesor en la mitra de Oviedo, Carlos Osoro, tras la jubilación de Gabino Díaz Merchán. El cambio de titularidad en las parroquias rurales del Pirineo acabó este verano con una manifestación de protesta de feligreses frente al obispado.
Se le considera un religioso con «bastante sintonía con el mundo laico», «con buen trato y afabilidad en las distancias cortas» y «un buen comunicador». En Asturias aterriza avalado con el respaldo de Carlos Osoro y por su reconocida capacidad de trabajo. Porque Sanz no sólo es el único caso, junto a otro en Italia y otro en Canadá, en el que un único obispo gestiona dos diócesis. Preside la comisión episcopal para la Vida consagrada, de la que anteriormente fue su secretario, y es catedrático de la facultad teológica San Dámaso (Madrid). Además fue llamado por el Vaticano para aclarar las acusaciones de desórdenes morales y económicos acaecidos en la Unión Lumen Dei, fundada por el jesuita praviano Rodrigo Molina.
Lo que hará en Asturias es un libro que aún está por escribir. A partir de mañana comenzará el primer capítulo de esta nueva historia.