Oviedo, Pablo GONZÁLEZ
Bonhomía, rigor profesional, capacidad de superación, lealtad, discreción extrema y neutralidad absoluta. Éstas son algunas de las cualidades con las que José Tuñón Bárzana (Bueño, Ribera de Arriba, 1944), artífice de los mecanismos administrativos sobre los que se erige el Parlamento asturiano, llegó a la Junta General. En ella ha estado como miembro del Cuerpo Superior de Administraciones del Principado (de 1982 a 1986) y como letrado mayor más de veinte años, antes de su renuncia en 2006. Previamente, a finales de los años setenta y principios de los ochenta, trabajó en la administración general de la Diputación Provincial de Oviedo. Y con las mismas cualidades con las que llegó, abandona ahora el Parlamento al llegarle la hora de la jubilación.
Bajo sus consejos jurídicos, «de un rigor extraordinario», coinciden quienes trabajaron con él, el Parlamento asturiano fue tomando forma en los primeros años de aplicación del Estatuto de Autonomía. «Es el artífice de la administración sobre la que se erigió el Parlamento», coinciden sus compañeros . «Fueron años cargados de ilusión, de romanticismo, de una febril actividad legislativa en los que todos estábamos entregados para darle forma a algo por entonces desconocido», rememora Juan Ramón Zapico, primer presidente del Parlamento asturiano. «Fue mi persona de confianza, un hombre de lo más trabajador, eficaz y leal», apunta el ex diputado socialista. En aquella primera legislatura fue aprobado casi medio centenar de leyes, con Tuñón como apoyo principal. «Su ayuda fue inestimable», señala Zapico. «Cuenta con una rara, por intensa, vocación de servicio público», señalan sus compañeros, que destacan que «incluso en la discrepancia es extremadamente cortés».
«Es un funcionario modélico y un ejemplo de discreción y lealtad», añade Bernardo Fernández, vicepresidente del Gobierno (1991-1993), consejero (1982-93) y diputado regional (1982-95). El ahora presidente del Consejo Consultivo del Principado, conoce a la perfección la trayectoria profesional de Tuñón. «Es un hombre hecho a sí mismo», dice en referencia a cómo Tuñón compatibilizó su trabajo en un comercio en el casco antiguo de Oviedo con sus estudios de Derecho en la Universidad de Oviedo, y luego su labor en los distintos cargos que ocupó con una continua preparación. «Y supo adaptarse», apostilla Fernández, pasando de «una espléndida capacidad» demostrada en la dirección parlamentaria, como gestor, al trabajo propio de asesor jurídico que desempeña un letrado de Parlamento. Todo ello enmarcado, prosigue Fernández, «en una trayectoria ejemplar en la que miró para otro lado cuando algún colega le dedicó alguna impertinencia».
«A través de su rigor jurídico siempre busca solución a cualquier problema», interviene Antonio Landeta, presidente de la Junta en la segunda legislatura y diputado del PP. «Su despacho siempre estaba abierto, con una dedicación en cuerpo y alma», señala, para resaltar la capacidad de colaboración de Tuñón «en todo momento, tanto con la Presidencia, la Mesa o por grupos políticos».
«Guardo muy buen recuerdo de él. Me ayudó mucho en una etapa tan importante para mí», reconoce Laura González (IU), presidenta del Parlamento entre 1991 y 1993. «Y más en tiempos en los que todo se hacía prácticamente a mano», añade. «Es una persona absolutamente extraordinaria que me prestó un apoyo inestimable», abunda Ovidio Sánchez (PP), presidente de la Junta de 1995 a 1999.
En los últimos doce años Tuñón ha trabajado junto a la actual presidenta de la Cámara, María Jesús Álvarez (PSOE), que no duda en calificarle como «el alma máter» de la institución, al «colocar sus ladrillos y cimientos». Y a pesar de ello «siempre ha respetado las innovaciones».