Oviedo,
Manuel NOVAL MORO
Luis Garrido Medina, catedrático de Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha analizado con detalle las consecuencias de la crisis en el mercado de trabajo y ofrece algunas claves para superar la actual situación económica y laboral, que, a su juicio, era «absolutamente previsible». Garrido, que pronunció recientemente una conferencia en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, considera imprescindible la reforma de la financiación local y la reducción de la temporalidad en la Administración.
-El paro es el gran problema.
-Endémico. En la fase de mayor expansión, entre 1985 y 2007, ha habido unas tasas de paro muy altas y no justificadas. El empleo ha subido alrededor de ocho millones, y si el empleo sube ocho millones, hay tres millones de parados y cuando acaba el proceso de crecimiento sigue habiendo casi tres millones de parados, es que algo no funciona.
-¿Y qué es?
-El marco institucional. Se hace mucha referencia a la forma de contratación, pero hay más. La negociación colectiva, y, sobre todo, una adaptación de todo el país, incluido el sector público, a la cultura de la temporalidad, del paro, de aceptar la participación intermitente en el sistema productivo, algo muy perjudicial para la gente.
-Uno de los problemas de España es el modelo basado en la construcción.
-Ha habido un crecimiento extraordinario de la construcción y de la industria asociada, pero ha sido un crecimiento en todo el sistema productivo. La evolución de la industria y de los servicios ha sido también muy importante, aunque la verdad es que ha habido una hipertrofia de la construcción que ha tenido causas como la transición convivencial, que los ancianos han podido vivir solos y han aumentado la demanda de casas, han venido los trabajadores extranjeros y también han ocupado casas, y personas mayores extranjeras, que también han ocupado casas, atraídas por el clima. Pero hay otros factores que han fundamentado la construcción.
-¿Cuáles?
-Por ejemplo, la financiación local. Los municipios asumen muchísimas tareas, dan muchos servicios e, incluso, participan en la construcción de infraestructuras, pero no tienen bien resuelta la financiación ni el control del gasto. Al no tener bien resuelta la financiación, necesitan beneficiarse de las plusvalías derivadas del proceso de urbanización, lo dice la propia Constitución. Aquí tenemos unas características propias que nos debían llevar a hacer reformas. Se habla mucho de la reforma del mercado de trabajo, pero también es urgente la reforma de la financiación municipal. Las comunidades autónomas también reciben unos ingresos muy importantes de las transacciones patrimoniales, que ahora les van a faltar y se convertirán en un problema grave.
-Los planes estatal y regional apoyan la construcción. ¿Pueden ser pan para hoy y hambre para mañana?
-Depende. Se está haciendo una apuesta para que lo que traía una inercia impresionante no se precipite en el vacío. Es una apuesta extraordinariamente arriesgada, porque está fundada en el supuesto de que la crisis va a durar poco. Si la crisis dura poco, la apuesta saldrá bien. Si la crisis es larga, la apuesta es un error extraordinario, costosísimo, que puede hacer caer en la trampa del paro y de la deuda.
-¿No es un problema político?
-Sería muy razonable intentar que no se precipitara en el vacío todo el asunto de la construcción y de las industrias afines, si a las causas estructurales se les estuviera poniendo reformas estructurales inmediatamente. Se trata de que esa inercia, cuando se levante el entorno y tire del sistema productivo, se encuentre con las causas de los problemas resueltas o encaminadas.
-¿Qué hay que hacer?
-Hay fórmulas claras. Arreglar la financiación local y ser rigurosos con el déficit y con el gasto autonómico. También hay que reformar el mercado de trabajo, para que no tenga un déficit estructural de paro, incluso en situaciones boyantes. La otra cosa que caracteriza nuestro mercado laboral es que es convulsivo. Cuando crece, crece mucho, y cuando cae, cae muchísimo. Es muy inestable y está asociado a la temporalidad. Las administraciones públicas tienen más temporalidad que el sector privado. Pero le voy a responder a la pregunta. Hay un gran riesgo en que se intente llegar a 2012 manteniendo una apuesta que si hubiera que mantenerla hasta entonces ya habría demostrado que era excesivamente arriesgada. Pero, claro, el ciclo político rige.
-¿Era previsible la crisis?
-Absolutamente. Cuando empezó a mostrar sus primeros síntomas, el haber retrasado la reacción ha colaborado a que sea más grave y convulsa. Ahora pasará lo mismo si no nos damos cuenta a tiempo de que las soluciones que estamos poniendo no las podemos mantener.
-¿Qué hay que cambiar en el empleo?
-La temporalidad de la Administración es inadmisible. Debería hacer un esfuerzo extraordinario por disminuirla.
-¿Por qué no lo hacen?
-Por intereses. Hay algunas partes que son estructurales, como la Universidad, pero hay otros asuntos de peor aspecto. De intereses más individuales que políticos.
Sociólogo de la economía
Luis Garrido Medina es catedrático de Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Está especializado en economía familiar y en diversos aspectos del mercado laboral. Además, también ha estudiado con detalle las necesidades educativas en España y la dinámica de la inmigración en este comienzo de siglo.
«La crisis era previsible y el haber retrasado la reacción ha colaborado a que sea más grave»
«Hay fórmulas claras: arreglar la financiación local y ser rigurosos con el déficit y con el gasto autonómico»