Oviedo, Marcos PALICIO
La bienvenida de la Iglesia asturiana a Jesús Sanz Montes abre los brazos y reconoce en el arzobispo electo de Oviedo «cercanía y afabilidad en el trato, coherencia de pensamiento y una gran sensibilidad social». El retrato apresurado lo trazaba así ayer el obispo auxiliar y administrador diocesano, Raúl Berzosa, a partir de sus encuentros con el prelado, entre otras situaciones, en las asambleas de la Conferencia Episcopal. Visto de cerca, Sanz Montes es todo eso y «un buen comunicador y un buen escritor, un mago de la palabra». Berzosa cuestiona la pertinencia de encasillar por su pensamiento al hasta ahora titular de la diócesis de Huesca y Jaca, cuyo perfil ha sido vinculado al ala más tradicionalista. «En la Iglesia», justifica, «yo no hablaría de conservadores o progresistas, que son términos más bien del ámbito político o social». Lo que sí cabe incorporar al perfil del mitrado, remata, es definir a «don Jesús» como «un hombre de gran eclesialidad y gran fidelidad a la tradición viva. «Nos va a demostrar que se puede ser hombre de hoy y cristiano, obispo y ciudadano de hoy». La diócesis ovetense envió ayer al Papa Benedicto XVI una carta de gratitud por el nombramiento.
El mensaje sobre la tarea que le espera en Asturias «se lo habrá dado directamente Carlos Osoro», precisa Berzosa, aunque, a juicio del obispo administrador, merecerá forzosamente atención «la grave crisis económica y social que padecemos», a la que Sanz sabrá responder, vaticina, dada la sensibilidad social que aprecia en su retrato. Hay otras papeletas en el camino de monseñor Sanz, y «yo voy a insistir», concreta Berzosa, «en que discierna si el proceso sinodal debe seguir, que ojalá sí, y en que lo reoriente cuanto antes para acabar las dos fases que nos quedan». La asamblea general de la Iglesia asturiana, convocada por Carlos Osoro en enero de 2007, cerró el pasado mes de mayo su segunda etapa, la reflexión por grupos, y quedó interrumpida a raíz del traslado del arzobispo a Valencia, toda vez que las normas eclesiásticas establecen que en estos casos compete a su sucesor la decisión de si el cónclave prosigue o se detiene.
A la hora de dar consejos, eso sí, Raúl Berzosa se propone como «uno más de la cadena. La Iglesia asturiana no está gobernada sólo por una o dos personas, e imagino que don Jesús consultará, sobre todo, a don Carlos, a los que han sido vicarios, a los arciprestes... Las consultas van a ser muy amplias y con la sana pluralidad que se vive en esta Iglesia», asegura el obispo auxiliar y administrador diocesano de Oviedo.
Resuelto el enigma sobre el próximo pastor de la Iglesia asturiana, Raúl Berzosa mantiene en el aire la incógnita que resta sobre su propio futuro. «La Providencia y el Santo Padre dirán», afirmó ayer. No sabe, avanzó, si una vez que se sustancie la toma de posesión del nuevo arzobispo «continuaré aquí un tiempo o tengo que marchar a otra diócesis». El obispo auxiliar, cuyo nombre ha sido incluido a lo largo de las últimas semanas en muy diversas ternas de aspirantes a diócesis como las de Tuy-Vigo, Córdoba, Vitoria o Palencia, no excluye posibilidades, ni antes ni después de que se sustancie la llegada efectiva a Asturias de Jesús Sanz Montes. Acatará lo que sea, incluso, precisa, «si la Iglesia necesita que yo preste un servicio en otro lugar antes del 30 de enero».