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-¿Cree que hay prevención hacia usted?
-Algunos están diciendo: «Ya veréis el arzobispo que os llega», como si yo fuera un arma arrojadiza. Me siento muy incómodo, porque yo no soy así, como un misil, o como uno de las fuerzas de choque o un geo disfrazado de «clergyman». Yo creo que no. Lo que está bien planteado, lo que es justo, lo que es bello y nos ayuda a la bondad en nuestra convivencia, lo bendigo y lo aplaudo. Ahora, habrá cosas que quizá se puedan modificar, pero yo no tengo ninguna chuleta, ninguna consigna. En mis consejos episcopales he tenido a sacerdotes de todas las edades y sensibilidades eclesiales. Podía haber hecho un consejo más afín, monocolor, pero necesito personas que me ayuden con un consejo no servil y que me ayuden a buscar una verdad que es más grande que yo.
-Asturias, tierra de catolicismo social.
-El mejor. No podemos decir que amamos a Dios si lo hacemos contra el hombre o sin el hombre. Por esa sensibilidad social entendemos que ese amor a Dios y esa comunión con la Iglesia tenemos que traducirla en un compromiso real, donde hay familias en este momento bien zarandeadas, donde hay situaciones estructurales que hay que denunciar, donde hay una juventud que tenemos que acompañar, y corruptelas y carencias. Ésa es la doctrina social de la Iglesia.
-La COPE, ¿cuál es el estado de la cuestión tras la salida de Losantos y Vidal?
-Es una nueva etapa para la cadena, habiendo cambiado de comunicadores. Escucho con mucho agrado a los actuales y las cuentas que cuentan son las de los oyentes que las mediciones nos puedan dar. No sé cómo está ahora mismo.
-¿Le preocupaba la COPE?
-Los anteriores comunicadores afirmaban cosas que quizá no decía nadie, y quizá no siempre lo decían de la mejor manera. En algún momento he defendido que teniendo que elegir, y entiéndase bien esto, entre una mentira dicha educadamente y una verdad dicha de malas formas, prefiero las malas formas que no traicionar a la verdad. Las prefiero a la mentira de terciopelo, lo cual no quiere decir que yo me sintiera a gusto y compartiera una grosería, una mala forma o una falta de educación.
-Gobierno de Zapatero.
-No es desconocida mi posición compartida con otros hermanos del episcopado cuando se tocan temas del calado de la vida. Y siempre digo la vida del no nacido, la vida del terminal y la vida del que está en el medio, no vaya a ser que seamos antiaborto y no seamos antiparo o antifalta de libertad. Cuando es la vida la que está en entredicho, cuando es la familia la que natural, y en mi caso, cristianamente entendemos, cuando es la libertad, cuando es la educación?, yo soy crítico ante legislaciones y ciertos talantes no siempre con talento que nos han impuesto determinadas políticas sociales y educativas. No lo comparto y soy respetuoso con el Gobierno legítimo, pero con mi libertad de ciudadano puedo decir lo que pienso.
-¿Con dureza o firmeza?
-En algún momento, por las consecuencias que han podido tener ciertas afirmaciones mías, y a las que me refiero cuando pido perdón, a lo mejor podía haberme esmerado, no en lo que decía, sino en cómo lo dije; pero sí que tengo una posición crítica conocida con el Gobierno actual en estos puntos, que no en otros. Además, tengo no pocos amigos socialistas. Por muchas razones yo no soy de ningún partido, es lógico. No soy el capellán de un partido tal o cual, ni el capellán de la oposición. Ves el panorama de esa ingeniería social que unos gobernantes o sus opositores presentan y coincides o discrepas con ellos.