JAVIER MORÁN
Un elemento más revela la inteligencia y capacidad del nuevo arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, hasta el presente obispo de Huesca y Jaca. Su sentido de la ironía y del humor son un chorro constante, especialmente cuando el mitrado se halla en situaciones no sujetas a la solemnidad propia de la Iglesia. Queremos decir que probablemente no cuenta chistes en misa, pero en las distancias cortas, o en las reuniones informales, o en las mismas ruedas de prensa, sus chispazos de humor son notables.
En una Iglesia que suele ser de ceño alto y fruncido, esta disposición ante la vida no debería despreciarse. Más atrae una gota de miel que un barril de vinagre, aunque no por ello olvidaremos que el sentimiento trágico de la vida ha sido consustancial a los españoles de todas las épocas.
Al católico italiano, por ejemplo, o al portugués, ambos tan latinos como nosotros, se les suele ver mucho más relajados y sin esas tensiones que brotan de una fe circunspecta y sólida como una catedral.
Otro elemento destacable en Jesús Sanz Montes consiste en que sus superiores le han cargado de trabajo, lo que significa que está considerado como un hombre muy capaz. La capacidad de trabajo suele ir de la mano del orden, del método y de la paciencia, según nos decía un querido profesor del colegio de los jesuitas. Un poco de orden es lo que necesita la diócesis de Oviedo en su gobierno, y que no sea guiada a golpe de ocurrencias que después se quedan en nada. Un poco de orden es lo que necesita la asignación de parroquias a los sacerdotes, con algunos que el día menos pensado se la pegan en la carretera, corriendo de un templo para otro. Un poco de orden necesita la propia curia diocesana, que sobre el papel es un mastodonte con numerosos cargos. Etcétera.
Respecto al trabajo desplegado hasta la fecha por Sanz Montes, hemos de anotar que en la práctica tenía tres diócesis: Huesca, Jaca y Lumen Dei.
Además, la Conferencia Episcopal Española le había encomendado las relaciones con las órdenes y congregaciones, un terreno nada sencillo y con reticencias recíprocas entre las mitras y los religiosos, especialmente los de vida activa, que tienen más roce con el mundo y trabajan directamente con la secularidad. En este terreno, Sanz Montes ha tenido algo que ver con que los religiosos eligieran recientemente como presidente de la CONFER al jesuita Elías Royón, un hombre también valiosísimo. Algún chiste se habrán contado entre ellos.