Tampoco el principal implicado acierta a asegurar de modo contundente por qué de algo tan subjetivo como el paladar salen cuantificaciones en escala tan exactas. «Supongo que habrán valorado el restaurante en términos globales, que les gustaría lo que hacemos», aventura.
Más que perder en tiempo en motivaciones que se les escapan, sus colegas convienen que en el Principado había «muchas ganas» de conseguir el paso adelante que el pasado miércoles, por él y por todos sus compañeros, dio Nacho Manzano. Koldo Miranda atisba «un premio para todos. La hemos saboreado todos con la sensación de que estamos en otro peldaño. Hemos hablado de que se necesitaba un dos y éste es un premio para todos, tengan o no tengan estrella, para la gastronomía asturiana. Y con todo lo que mueve, en el entorno puede que toque reactivación de la economía».
Pedro Morán, mientras tanto, asegura que gracias a la duplicación de estrellas de Casa Marcial y con siete para seis restaurantes «hoy, siendo menos, estamos más valorados en 2010 que en 2007, cuando teníamos nueve estrellas. Tener uno con dos marca», apunta. El propietario de Casa Gerardo llama la atención sobre la certeza de que las dos últimas pérdidas de estrellas Michelin registradas en el Principado, L'Alezna, en Caces (Oviedo), y Gallery Art & Food, en Gijón, se cayeron «por cese de negocio, así que realmente hay raíces, hay matices, ganas y preocupación de seguir haciendo las cosas bien».