VICENTE ÁLVAREZ ARECES
PRESIDENTE DEL PRINCIPADO
Somos todos conscientes de que este diciembre, con el inicio de un nuevo Tratado, Europa y el mundo están inmersos en el comienzo de una época de incertidumbre en la que tendremos que construir nuevas soluciones para un crecimiento económico sostenible que se plantee tres objetivos básicos: generar valor a través del conocimiento, crear unas sociedades donde los ciudadanos jueguen un papel más activo y aumentar la competitividad de la economía en una sociedad más respetuosa con el medio ambiente.
Es a partir de ahora cuando las decisiones políticas deben tomar más protagonismo ante los evidentes fallos de los mercados y, sin renunciar a sus señales, deberán condicionar el rumbo de la economía y la forma en la que los resultados del crecimiento económico tienen que garantizar su distribución equitativa entre personas y regiones, y su sostenibilidad medioambiental. Para poder resolver el dilema de esta época que nos ha tocado vivir es imprescindible cambiar el esquema de pensamiento con el que hemos analizado hasta ahora el crecimiento económico y, en particular, el desarrollo regional. No podemos empezar este nuevo período, con nueva Comisión Europea, nuevo Tratado y una crisis estructural, como si nada hubiese sucedido, como si el futuro fuera simple continuidad. Si esto fuera así, y hay indicios de que algunos piensan así, correríamos el peligro de sumergirnos, a medio plazo, en una nueva crisis peor que la presente. Hay que cambiar las orientaciones y la forma de gobernar la economía y algunos dispositivos institucionales. La Comisión Europea debe organizarse de acuerdo con las prioridades a que nos obliga la crisis.
A esto obliga el que el crecimiento previsto para los próximos años, aún con recuperación económica, no volverá a ser tan intenso como tiempo atrás. El peligro de incremento de los precios del petróleo y de otras materias primas, como consecuencia del incremento del consumo de China e India, nos situará en un escenario al que hay que responder anticipadamente con imaginación y rigor.
El envejecimiento de la población europea, el debilitamiento del Estado del bienestar, a través de las tensiones que sufren los presupuestos públicos, y las ineludibles respuestas a que nos obligan los efectos del cambio climático, nos deben conducir a la elaboración de estrategias que respondan a los preocupantes nuevos problemas.
Uno de los instrumentos esenciales para poder alterar la tendencia negativa de los actuales acontecimientos es la política regional y, más precisamente, la cohesión territorial y social, en la que la Unión Europea debe liderar una estrategia de crecimiento económico, empleo y equidad que ofrezca esperanzas de un futuro más estable, aunque, ciertamente, diferente al que hemos vivido hasta ahora. Ése es el reto europeo. Ése es el reto que tenemos las regiones europeas.
Después de un período de fe irracional en el mercado como guía del progreso, hemos entrado en una fase en la que la política va a tener un peso determinante en la orientación económica: modelo de crecimiento, aglomeraciones y dispersión poblacional, hábitos de la demanda, condiciones de producción, líneas de investigación, sistemas de seguridad social y condiciones de trabajo, política comercial y exterior son, ya hoy en día, motivo de discusión para conformar la base de la toma de decisiones.
El presupuesto europeo debe ser la expresión de dichas orientaciones políticas. El presupuesto debe ser la expresión de una Europa distinta: el proyecto de comunicación de la Comisión Europea sobre el futuro del presupuesto europeo es un documento que no está a la altura. Por ello, nos alegramos de que por nuestra movilización y la de numerosos grupos de presión europeos, la Comisión haya pospuesto la Comunicación. Estamos convencidos de que la nueva orientación será radicalmente diferente.
En Asturias, estamos preparando este camino desde nuestra acción política y tendremos una gran ocasión en el año 2010, a través de la Presidencia española de la Unión Europea, de impulsar estos objetivos. Jugaremos, sin duda, un papel activo durante ese primer semestre y además seremos el centro de todas las miradas con la celebración en Asturias del «Día marítimo europeo» en mayo, que es la demostración palpable de que Europa cuenta con nosotros por experiencia y visión de futuro.