PEDRO DE SILVA
Diego Armario publica una edición enorme de las memorias de Giacomo Casanova. Don Juan es mito y ficción, aunque se inspire en algún caso real, mientras Giacomo es real, aunque fabule. Debiendo ambos su fama a la condición de impenitentes seductores, la diferencia entre uno y otro estriba, según Félix de Azúa, en que Don Juan es un misógino, que hace daño a las mujeres, mientras Casanova las amaba realmente. Un argumento vistoso y pegadizo, pero, ¿cómo se resuelve el enigma de que en ambos casos las mujeres les correspondieran con amor, e incluso, en el caso de Don Juan, con un amor total, que aspira a prolongarse al otro mundo? Tal vez los dos buscaban en la mujer algo que está más allá de su cuerpo, y la conquista fuera para ellos una vía de entrada a la cueva del enigma matricial. El amor de la mujer no sería más que el modo de mirar ésta a quien ha visto en ella la condición divina.