JOSÉ ENRIQUE MENCÍA
A principios del siglo pasado se pusieron de moda entre los aficionados a la fotografía las imágenes estereoscópicas. Se obtenían con una cámara provista de dos objetivos que captaba dos perspectivas del mismo instante. Las reproducciones debían ser contempladas luego con unas gafas especiales, de ésas con un cristal de cada color, que permitían lograr un punto de convergencia entre ambas y ver la foto en relieve. Así habría que contemplar el último proceso negociador entablado por PSOE e IU para diseñar los Presupuestos regionales del año 2010. Ambas formaciones políticas son parte del mismo Gobierno, pero parecen contemplar la realidad con distintas ópticas. Por lo escenificado, el PSOE abordó la negociación desde el rigor económico, mientras que IU lo hizo desde el político, y no sin romper los nervios a algún que otro dirigente socialista, que, por lo visto, no tiene pensado comprar gafas 3D.
Rabanal ya había avisado en el verano por dónde irían los tiros. El dinero no llegaba para acabar el año, y decidió anunciar medidas extraordinarias para maquillar el deterioro de las cuentas públicas. Faltaban 101 millones de euros, en su mayoría destinados a sufragar el crecimiento desbocado del gasto sanitario. Los navegantes pudieron intuir ya entonces que el Consejero pretendía atajar el despilfarro e imponer una austeridad que pega bien con su genética geográfica. Rabanal es leonés, de La Robla. Acompañado de la directora general de Finanzas y Hacienda, Raquel Pereira -compañera de estudios del presidente de Cajastur, Manuel Menéndez, y a la que quienes conocen definen con una palabra: rigor-, Rabanal abordó la negociación consciente de que tenía que cortarle las alas, económicas, a más de uno. La caída de ingresos lo imponía. El PSOE habló en seguida de repetir Presupuesto y dejó caer que se podría acudir al máximo de deuda. Entonces, ¿por qué los recortes? Por el crecimiento del gasto sanitario, que casi con toda probabilidad volverá a superar este año las estimaciones recogidas en las cuentas. Con este telón de fondo se inició la ronda de contactos con todas las consejerías y también otra de contenido más político con IU.
Ya con la negociación abierta, la coalición no dejó escapar ni una sola oportunidad de transmitir su peso político específico en el Gobierno. Y mientras la Federación Socialista Asturiana permanecía en un segundo plano, tras concluir la primera parte de reuniones, en las que participaron Jesús Gutiérrez y Adriana Lastra, y seguía las novedades vía telefónica, Izquierda Unida lanzaba mensajes advirtiendo de que el Presupuesto de Rabanal impedía seguir desarrollando el pacto de Gobierno. «Los bajitos tienen que dar más voces y moverse más para hacerse ver», señalan desde la parte socialista del Gobierno, como le gusta a IU definir a los consejeros del PSOE.
Rabanal seguía al ritmo que se había preestablecido pese a la presión de IU. «Disconformidades las había en todas las consejerías, todos querían más para algún capítulo. Como decía Solbes: todos los gobiernos son en coalición, en coalición del área de Economía con los distintos departamentos»; pero IU hace campaña y exhibe que el Presupuesto crece gracias a sus esfuerzos. Se apunta en su haber el crecimiento presupuestario y la subida del nivel de deuda para acometer inversiones. Lanza el último órdago y la ejecutiva emite un comunicado apuntando diferencias insalvables. Llega el momento de Areces.
El Presidente, que hasta entonces había jugado un papel secundario, al menos de cara a la calle, comienza a participar en las reuniones. En las oficiales y en otras extraoficiales que mantiene con Jesús Iglesias en el gijonés y poco discreto café Dindurra. IU quiere que se asegure la ley de la Dependencia y tanto es así que Areces hace la promesa definitiva a sus socios: un tratamiento similar al de Salud. Areces anuncia a Iglesias el lunes 23 que todos los casos de la ley de Dependencia y de la del salario social que lo soliciten y cumplan los requisitos tendrán cobertura económica. Por la tarde el acuerdo presupuestario se da por cerrado.
IU exhibe de nuevo las cifras como un logro político, y en el PSOE el comportamiento empieza a sentar mal, sobre todo, entre los consejeros que sufren mayor recorte. «Es que no tienen güela» o «están faltos de relumbrón», señalan los socialistas sobre sus socios. La parte de Gobierno del PSOE no quiere menear más la discusión, sabe que a la larga quienes más rentabilizarán el Presupuesto son ellos mismos. Sin embargo, algunos dirigentes del PSOE, los que no tienen las gafas especiales para ver las imágenes estereoscópicas, no se resisten al pataleo y mezclan el desencuentro sobre la línea eléctrica Sama-Velilla en plena negociación. «Basta ya de humillaciones, IU no puede ser Gobierno y oposición, damos una imagen penosa, no podemos seguir haciendo como que no vemos, nos pasará como en Galicia», señala un dirigente del PSOE.
Aquí también, como en casi todo, hay tantas versiones como gustos. «Fue todo falso, no hay desencuentro, estaba todo apalabrado por la FSA para posibilitar a IU una justificación ante aquellos que los critican por estar sólo aferrados a los cargos». Se desconoce qué tipo de gafas usan estos últimos espectadores.