Oviedo
-En esta prolongada negociación el consejero de Economía y Hacienda casi pierde hasta el nombre. ¿Sabe que le han llegado a cambiar el apellido original de Rabanal por «0» en el transcurso de ese proceso?
(El consejero encaja el mote y contesta tras una sonora carcajada).
-No está mal, aunque tampoco me parece demasiado ingenioso, pero asumo que forma parte de mi trabajo. La responsabilidad del consejero de Hacienda es hacer eso: ajustar al máximo las partidas.
-¿Y tras las dificultades de este año espera que el Presupuesto de 2011 resulte un poco más sencillo?
-Seguro que también será muy complicado, pero ya lo veremos.