Oviedo, C. G. MENÉNDEZ
Tras veinte años siendo el alma de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo, Felio Vilarrubias dice sentir, a sus 89 años, «una gran satisfacción y una felicidad muy grande» al ver cómo estas enseñanzas ya están consolidadas. «He intentado abrir el camino de los cursos pero procurando despegar mi nombre de ellos. A partir de ahora, ya no me corresponde llevar el peso, sólo me queda estar presente y escuchar», señalaba Felio Vilarrubias desde su domicilio en Barcelona.
El viernes, este respetado profesional que lleva 70 años entregado al protocolo, no pudo asistir en Oviedo a la entrega de los premios que concede la Asociación de Relaciones Públicas, Protocolo y Comunicación del Principado de Asturias (ARPA). Sus limitaciones físicas le impidieron presenciar un acto en el que los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo, representados por su vicerrector de Investigación, Santiago Granda, compartían protagonismo con Fernando Menéndez Rexach, presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón; Jorge García de Castro, teniente coronel del Regimiento Príncipe; Rosa María Menéndez, directora del Instituto Nacional del Carbón, que no pudo asistir al evento y en su lugar acudió Ángeles Gómez Borrego, y José Luis Perelétegui, comentarista taurino. Todos ellos han sido distinguidos por ARPA.
La Universidad de Oviedo puso en marcha en los años 90 los títulos «Experto en protocolo, ceremonial, heráldica y vexilología» y «Especialista en protocolo y ceremonial del estado e internacional» de la mano de Felio Vilarrubias. En este tiempo, en torno a un millar y medio de alumnos de España y América han recibido las enseñanzas de este maestro, que ha capitaneado un equipo de profesores y conferenciantes pertenecientes a las más altas instituciones del estado.
Hombre tenaz y persuasivo, Vilarrubias, que en los años 80 se desplazó a Oviedo para poner en marcha la ceremonia de entrega de los premios de la Fundación Príncipe de Asturias, transmitió a las autoridades universitarias su preocupación por la ausencia de una enseñanza oficial de protocolo. Su deseo era poder transmitir a los futuros profesionales los conocimientos adquiridos durante toda una vida de aprendizaje. Y les convenció de la conveniencia de organizar un curso que permitiera ofrecer a los estudiantes esos conocimientos en una materia que carecía de enseñanzas y donde el único camino que existía para conocer el protocolo era mediante el ejercicio directo de la profesión.
Junto a Julio Carbajo y Pablo Batlle, codirectores de los cursos, Vilarrubias ha llevado hasta la actualidad unas enseñanzas que buscan y cumplen una doble finalidad: fomentar el análisis y el conocimiento científico del protocolo y procurar una excelente preparación de cara al mercado laboral.