|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
Oviedo,
María José IGLESIAS
Jurgis Staniskis, director y fundador del Centro de Tecnologías Limpias de la Universidad Tecnológica de Kaunas (Lituania), es un auténtico pionero de la lucha contra el cambio climático. Además, lo hace desde un pequeño país ex comunista que permaneció oculto tras el Muro de Berlín durante décadas. Staniskis participó en el curso sobre purificación y gestión del agua en países mediterráneos, organizado por el profesor José Coca, del departamento de Ingeniería Química y Tecnología del Medio Ambiente de la Universidad de Oviedo. Al curso, subvencionado por la OTAN, asistieron expertos de veinte países, entre ellos profesores y especialistas de Bélgica, Francia, Lituania, Portugal, Turquía, Estados Unidos, Argelia, Israel y España.
-La Cumbre de Copenhague avanza con dificultades. ¿Estamos ante la reedición del fracaso de Río o esta vez será distinto?
-No puedo ser optimista. Pero hay que intentarlo. No sé muy bien quién va a corregir los errores terribles que se cometen. Río fue un fracaso. Espero que se logren avances.
-¿Cuál es el camino para salvar los ecosistemas en peligro?
-Debemos mirar a Escandinavia. Ahora mismo es la zona del planeta más adelantada en materia medioambiental. La Cumbre no se está celebrando en Dinamarca por casualidad.
-Obama irá a la clausura. ¿Simple visita de cortesía?
-En estos momentos, la cortesía está fuera de lugar. Es el momento de tomar decisiones firmes.
-¿Se considera ecologista?
-Todo el mundo debe tomar parte en esto.
-¿Es el momento de hacer de la crisis una oportunidad para salvar el planeta?
-Es un buen momento para pararnos a pensar en lo que estamos haciendo. El modo de consumir cambiará. Compraremos menos y de más calidad. Esta cultura del usar y tirar tiene los días contados.
-¿Está usted seguro?
-Sí, completamente. Se necesitan los mismos recursos para producir cosas buenas o malas. Es un crimen producir mala calidad.
-Cuidar la tierra, frenar el cambio climático, reducir emisiones... ¿Cree que sobra teoría pero falta acción?
-Sobre todo, es necesario hacer algo. Los políticos, los investigadores, las empresas, los consumidores, todos tenemos una responsabilidad que no podemos eludir.
-¿Le gustan los parques eólicos en el mar y en la montaña?
-Por qué no. Generan energías limpias. Si se hace bien, no tiene por qué tener un impacto negativo en el medio ambiente y el paisaje.
-¿Y la energía nuclear?
-La gente de mi país aún tiene la tragedia de Chernobil fresca en la memoria. Personalmente, prefiero las energías renovables.
-Cambiar hábitos medioambientales es costoso; ¿llegará a ser obligatorio?
-Más que eso. Será imprescindible. Un primer paso es prevenir la generación de residuos. Las empresas pueden empezar por reciclar muchos materiales en sus procesos de producción. Todos estamos en el mismo planeta. Debemos cuidarlo.
-En Asturias la eliminación de residuos por incineración es un asunto espinoso. ¿Alguna alternativa?
-La incineración de los residuos no tiene por qué ser un problema para la naturaleza. En Singapur tienen cuatro plantas incineradoras que juntas tienen el tamaño de Oviedo, y les va muy bien. En Viena hay una incineradora en el centro de la ciudad. En París, lo mismo. Y no pasa nada. No entiendo por qué en otros lugares ponen el grito en el cielo.
-¿De dónde le viene esa conciencia medioambiental asentada en la tecnología?
-Soy ingeniero en biotecnología. Siempre he sido partidario de fomentar las energías limpias. Durante la época soviética se suponía que no teníamos problemas medioambientales. En 1990 llegó la independencia de Lituania y la realidad quedó al descubierto. En 1991 fundé el Centro de Tecnologías Limpias, la primera institución del país dedicada al medio ambiente.
-¿Cómo se le ocurrió la idea en un mundo que apenas salía del comunismo?
-Yo trabajaba en temas de biotecnología. Tuve oportunidad de pasar un año en Finlandia y en Manchester para hacer el doctorado. En 1993 diseñé un proyecto de energías limpias. Vinieron investigadores americanos que se interesaron por ello. Hoy somos uno de los cinco centros de excelencia en investigación medioambiental en Europa. En el mundo hay sesenta.
-¿Alguno está en España?
-En España no hay ninguno. Desarrollamos actividades coordinadas por Naciones Unidas y programas medioambientales en Viena y París. Uno de los objetivos es transferir tecnología a Latinoamérica. En los países bálticos se han desarrollado programas de colaboración en los que participa el centro, con subvenciones de la Unión Europea.
-¿Asturias puede aprovechar esa oportunidad?
-En Asturias podrían desarrollarse programas de desarrollo tecnológico de gestión del agua, para aplicar en los países del norte de África, coordinados desde un centro de tecnologías limpias. España no debe seguir al margen de estos programas de gestión del agua, que, curiosamente en estos tiempo de escasez, siguen teniendo ayudas por su carácter estratégico e innovador.
-Necesitan gente que hable español.
-Necesitamos gente que hable español para proyectos en Latinoamérica. En Asturias hay capacidad. La Universidad es una buena base.
- Pero en Asturias la gestión de acuíferos parece algo muy lejano. De momento, hay agua de sobra.
-Hay que fomentar el ahorro de agua. Los desequilibrios son espectaculares. En Estados Unidos se consumen 400 litros por persona y día; en Francia, 150, y entre 20 y 40, en países del norte de África. Los métodos de tratamiento han conseguido grandes avances y en zonas desarrolladas y muy pobladas ya se consigue tratar el agua residual para convertirla en potable. Si supiese lo que hay en un vaso de agua mineral, no se la bebería.
-¿Crecer y vivir bajo el comunismo le ha hecho a usted de una pasta especial?
-Visitar el Oeste era imposible. Se necesitaba año y medio para obtener un visado. El Muro era real en todos los aspectos de la vida.
-Pudo estudiar en el otro lado, fue un privilegiado.
-Crucé el Muro dos veces. Estudié en Inglaterra y en Finlandia. Tuve suerte.
-¿Los lituanos son más felices ahora que en el mundo soviético?
-No hay un sistema perfecto. Pero la gente es más feliz ahora. Vamos a una sociedad de extremos, con pobres y megamillonarios.
-¿Qué tenía aquello de bueno?
-La tasa de criminalidad era ínfima. Los salarios estaban limitados, pero para sanidad e investigación siempre había dinero.
«Los desequilibrios en el consumo de agua son espectaculares: en EE UU se consumen 400 litros por persona y día; en África, entre 20 y 40»
Perfil:
Un ingeniero del medio ambiente
El biotecnólogo Jurgis Staniskis, nacido en Vilnius (Lituania), en plena «guerra fría», investigaba en biotecnología cuando en 1991 fundó el Centro de Tecnologías Limpias, que pertenece a la Universidad Tecnológica de Kaunas.
Tras un período de formación en el Reino Unido y Finlandia, en 1994 creó el Centro de Prevención de Contaminación. En 2000 se estableció una sede en Vilnius.
«Cuando Lituania era comunista, los salarios estaban limitados, pero para investigar siempre había dinero»
¿qué es lo que te gusta de Asturias? y ¿qué es lo que no te gusta de Asturias? Discute nuestro borrador
Todas las fotografías de las noticias en una única página
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||