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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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COSIMO CHIESA. PROFESOR EXTRAORDINARIO DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES DE LA EMPRESA (IESE) RENÉ SUÁREZ Oviedo,
Marián MARTÍNEZ
Cosimo Chiesa, profesor extraordinario del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), ofreció días atrás una sesión formativa en Oviedo de la mano de la Asociación Asturiana de Empresa Familiar y patrocinada por Banesto.
-¿Cómo puede aprovechar la empresa familiar la crisis de cara al futuro?
-Hay que reflexionar sobre el cambio, cómo se estructura la red comercial, cómo se dirige, cómo se motiva y qué significa ser líderes en vez de meros gestores.
-¿Qué es un líder?
-El que consigue que la gente le siga por el reconocimiento de su autoridad y no por el poder. Uno es jefe hoy y mañana se puede levantar siendo ex jefe, pero el reconocimiento del liderazgo es otro.
-¿Llegarán los líderes con el cambio generacional?
-Con el cambio generacional se puede seguir siendo malo o bueno. Es cuestión de cultura. La clave está en si se quiere ser reconocido como un mánager por el poder o porque te otorgan una autoridad por las premisas bases de la confianza, el respeto, la capacidad, etcétera. El que ostenta poder es un gerente que da órdenes y funciona a base de presión y amenazas. El líder es al que se le sigue porque se sabe a dónde se quiere llegar.
-¿Hay más líderes o más gerentes?
-Aún quedan muchos gerentes. Se puede ser un líder con veinte años y un pésimo gestor con setenta. Tiene que ver con los niveles de inteligencia emocional, la cultura y la existencia de valores como la honestidad, la transparencia, el ejemplo, la discreción, el respeto, la profesionalización y las ganas de serlo y la inquietud para que la gente que trabaja contigo también crezca. Se le llama liderazgo de servicio, pero muchos interpretan mal lo que significa e identifican a ese líder como si fuera un pelele.
-En época de crisis llegan los ajustes. ¿Hace falta ser más gestor que líder en estos momentos?
-Abundan los gestores y faltan líderes porque no se dice la verdad de lo que estamos viviendo y nos encontramos entonces con expedientes de regulación de empleo inesperados, chocantes, porque no ha habido la honradez de explicar cómo van las cosas a quienes están embarcados en el mismo barco. No hay transparencia empresarial y eso genera preocupaciones, y la gente va al psicólogo y batimos récord de venta de antidepresivos.
-Los sindicatos han reclamado participar en la gestión de las empresas.
-Compartir información con los sindicatos es perfecto. Que participen en la gestión depende del esquema. En el occidental, que participen en la gestión es poco frecuente, pero sería deseable que hubiera una mejor comunicación.
-¿Sería más fácil en una pequeña y mediana empresa o en una multinacional?
-La variedad de gestión en la pyme es enorme. En la multinacional la comunicación debería ser más estructurada, y como no lo es, genera una enorme preocupación.
-¿Y enfermedades?
-Afecta al equilibrio psicológico de los trabajadores porque se está decidiendo su futuro, y es mucho más complicado para los que han pasado cierta edad, que en España se consideran sobrantes en el sistema económico. Aquí nos olvidamos de la experiencia y descartamos a los trabajadores a partir de los cincuenta años.
-¿Le parece positivo aplicar el «modelo alemán» en España para evitar despidos?
- Le veo grandes dificultades. Lo que echo en falta son otras medidas para fomentar el empleo. Por ejemplo, no hay una ley para fomentar el empleo juvenil para menores de 25 años con una indemnización baja. Algo que permita al empresario que le entren ganas de fomentar el empleo sin tener que casarse con un trabajador para toda la vida.
-¿Y para los que ya están trabajando?
-Los derechos adquiridos son sagrados. Yo quiero discutir de nuevas propuestas para las empresas que no van mal, porque ahora las hay que van bien, y algunas muy bien. Pero hay muy poca gana de fichar trabajadores y no veo leyes laborales que ayuden a salir de estas enormes tasas de paro, aunque también es cierto que tiene que ver con el desplome de la construcción.
-¿Hay que subir los impuestos?
-Yo no estoy a favor de subirlos. Sería el único país que encara la crisis con una subida impositiva. Todos los están bajando. No hablo del IVA, que puede pasar del 16 al 18 por ciento. Pero yo creo más en aligerar la presión fiscal y aumentar las ganas de producir.
-¿Hay que retrasar la edad de jubilación?
-Debería dejarse abierta. Hay empresas que han cambiado a directivos de 50 y 55 años, y eso es aberrante. Una persona que no tiene que hacer un trabajo de esfuerzo físico sino intelectual puede trabajar hasta los 70 años y quizá más. ¿Por qué rechazar su experiencia?
-La baja natalidad favorecerá que sigan trabajando porque el relevo generacional será difícil.
-España e Italia entraron en un campeonato mundial a ver cuál de las dos podía tener menos hijos, y ganó España. Hasta 2015 perderán 2,5 millones de habitantes. Esto requiere la llegada de inmigrantes, porque si no la economía no va.
-¿La crisis ha empañado la imagen de los empresarios?
-Hay empresarios que tienen mala imagen siempre y otros que no. Ésta es la primera crisis, que yo recuerde, que nos ha pillado a todos, a patronal y a sindicatos, a los que por cierto veo muy tranquilos.
-¿La crisis ya toca fondo?
-Hay una cosa curiosa. Yo dudo de que haya 4,2 millones de parados reales. Creo que estamos empezando una era de economía más sumergida que la anterior. Bueno, hay países como el mío que han ido a la vanguardia.
-¿Cómo lo está haciendo Silvio Berlusconi?
-No es mi candidato ideal, ya se lo adelanto. Pero ningún medio de comunicación español refleja las medidas económicas que ha adoptado con acierto. De orden público, contra la inmigración ilegal, la amnistía fiscal para la repatriación de capital extranjero, que ya está llegando mucho dinero de paraísos fiscales... Hablamos demasiado de falditas y poco de medidas económicas acertadas que ha adoptado.
Cosimo Chiesa
Nacido en Milán, en 1942, es uno de los mayores expertos en ventas del mundo. Doctor en Ciencias Económicas y Comerciales por la Universidad Luigi Bocconi, y doctor comercialista por la Universidad de Pavia, inició su andadura profesional en la firma Arthur Andersen.
Ha sido subdirector general y consejero de Starlux, subdirector general y consejero de Martini & Rossi en España y Portugal, presidente de Marqués de Monistrol y ha dirigido numerosos trabajos de consultoría para prestigiosas firmas internacionales.
«No hay transparencia en las empresas y eso genera preocupaciones, y la gente va al psicólogo y batimos récord en la venta de antidepresivos»
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