Oviedo, L. Á. VEGA
Se dispara el número de jóvenes que ven en el Ejército una salida a la incertidumbre económica que azota el país. Las solicitudes en Asturias para ingresar en las Fuerzas Armadas se duplicaron a lo largo de 2009, con 1.433 peticiones, frente a las 746 de 2008. Un dato chocante es el incremento de los peticionarios de edades más jóvenes. En 2008, no hubo ninguna solicitud por parte de adolescentes de 17 años, mientras que en el año recién finalizado se presentaron siete. Y los aspirantes de 18 años se han multiplicado por más de 100, pasando de 2 en 2008 a 222 en 2009. Baja la proporción de mujeres que pidieron el ingreso en las Fuerzas Armadas. Antes era el 20 por ciento de los peticionarios. Ahora, el 16 por ciento. También baja la proporción de extranjeros. En 2008 suponían un 23,7 por ciento de los aspirantes. El año pasado solicitaron su ingreso 310 extranjeros, un 21,6 por ciento del total.
Lo más terrible de estas cifras es que el Ejército sólo ha aceptado a uno de cada doce aspirantes. Aún faltan datos de los cuatro últimos ciclos de ingreso (del octavo al undécimo), pero, según fuentes de la Delegación de Defensa, en 2009 completaron su formación e ingresaron en el Ejército 119 de 1.433 aspirantes. De ellos, sólo once fueron mujeres, un escaso nueve por ciento. En 2008 ya se había registrado un incremento de las solicitudes de ingreso en el Ejército del 30 por ciento. La explicación de este aumento hay que buscarla en el deseo de seguridad laboral por parte de los jóvenes de la región. En su primer año de servicio, un soldado cobra catorce pagas de poco más de 1.000 euros, a las que hay sumar un complemento de casi 600 euros al incorporarse.
Los jóvenes que vean en el Ejército una posible salida profesional y deseen presentar una solicitud de ingreso deben tener entre 18 y 26 años y contar con la nacionalidad española, salvo un cupo del 9 por ciento reservado a inmigrantes de Hispanoamérica y Guinea Ecuatorial. También existen restricciones en la altura: el mínimo que se exige es de 1,55 metros y también hay un máximo, 2,03 metros. Los solicitantes deben carecer de antecedentes penales y superar un proceso que incluye un reconocimiento médico y pruebas físicas como salto de longitud, abdominales, flexiones y pruebas de resistencia.