Oviedo, M. P.
El futuro está en La Corredoria. Allí se instalará el edificio del Centro de Investigación de Nanomateriales y Nanotecnología (CINN), que antes de tener sede física lleva dos años en funcionamiento en la sede de la Fundación ITMA, en Llanera. El organismo, fruto del acuerdo entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Principado y la Universidad de Oviedo, prevé contar con cuarenta empleados, entre investigadores y técnicos, cuando esté a pleno rendimiento e invertir nueve millones en el edificio y otros tantos en el equipamiento, pero mientras se hacen realidad todas las promesas la actividad está en marcha y ha conseguido que el centro asturiano sea el segundo mejor valorado de España, según el análisis de una comisión dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Asturias, sin embargo, no es una isla en las dificultades que atraviesa la investigación nanotecnológica en España. Esta disciplina cuenta con 234 grupos de trabajo con más de 1.500 investigadores, según datos de 2008, pero la inversión sitúa a España a la cola de la Unión Europea. El informe de la red «Nanospain» publicado en 2007 calculaba el gasto per cápita en nanotecnología entre 1,3 y 1,5 euros, de los que un euro correspondía a inversión pública, unas cifras que el estudio de Compromiso Asturias XXI considera «inadecuadas para el octavo país del mundo en PIB».