Oviedo
El empresario asturiano Antonio Suárez Gutiérrez recibió en México la gran cruz de la Orden del Mérito Civil. Suárez, miembro del patronato de la Fundación Príncipe de Asturias y propietario en el país azteca de una gran industria marítima que le ha valido el sobrenombre de «rey del atún», dedicó la medalla a todos los emigrantes españoles que le precedieron en la aventura de la búsqueda de fortuna en América. La ceremonia se celebró en la residencia del embajador de España en México, Carmelo Angulo, que en el transcurso del acto entregó la misma condecoración al actual seleccionador mexicano y ex entrenador del Atlético de Madrid y Osasuna, Javier Aguirre.
El Consejo de Ministros aprobó la concesión de la medalla a Antonio Suárez el pasado 26 de octubre, coincidiendo casi exactamente con la visita de los Príncipes de Asturias a Sobrescobio, concejo del que procede toda la familia del empresario, para entregar el premio al pueblo ejemplar. El industrial coyán, que controla una de las mayores flotas atuneras del mundo, no ocultaba entonces su orgullo por la conjunción de esas dos circunstancias. Durante la ceremonia en la que se oficializó la entrega de la presea Antonio Suárez tuvo muy presentes a todos sus paisanos emigrantes y destacó que muchos de los asistentes al acto, que contó con notables representantes de la vida pública mexicana, eran descendientes de españoles que un día decidieron abandonar su patria para trabajar al otro lado del Atlántico. «Amo a este país, amo a España, tengo dos países maravillosos», concluyó el empresario de Sobrescobio, que también posee la Orden del Águila Azteca, la condecoración más importante que concede el Gobierno mexicano.
Cuatro décadas viviendo y trabajando en México no han hecho a Antonio Suárez olvidar dónde están todas sus raíces. En el concejo coyán, recordaba el día de la entrega del «Pueblo ejemplar», nacieron y vivieron todos sus antepasados. «Aquí tengo bisabuelos, tatarabuelos... Todo», afirmaba. «Unos son de Soto de Agues y otros de Campiellos. Aquí, en cuanto pregunto a alguien por sus apellidos, casi siempre descubro que somos parientes», decía el empresario.
Su acompañante en la recepción de la medalla, Javier Aguirre, tiene también su vínculo con Asturias, aunque mucho más tangencial y desgraciado. El 26 de octubre de 1986, cuando el Vasco jugaba como centrocampista en Osasuna, puso fin de modo abrupto a su carrera futbolística en España tras un partido contra el Sporting en el que se fracturó la tibia y el peroné en un choque contra el entonces portero rojiblanco, Juan Carlos Ablanedo.