Oviedo, M. P.
El futuro ya está aquí. En Porceyo, en Gijón. Los «puntos de recarga», enchufes para coches eléctricos, ya son la contribución asturiana al transporte que se vislumbra como mejor alternativa de futuro. El grupo Temper supo que iría a favor de la corriente fabricando el «Cardylet», una «gasolinera verde» para recargar vehículos a corriente que ya existe como resultado más visible de una iniciativa pionera de Temper a la que se han adherido otras empresas e instituciones asturianas como GAM, Hidrocantábrico, Arcelor, el Gobierno del Principado, el Ayuntamiento de Gijón o la Universidad de Oviedo.
El propósito se define, concreta el director general de Temper, Adriano Mones Bayo, con la necesidad de «situar a Asturias como región de referencia en movilidad sostenible». Les escucharon en el Ayuntamiento de Gijón, tienen su prototipo de «Cardytel» en el Parque Científico y Tecnológico y, paso a paso, tratan de crecer y multiplicarlos. «Estamos presentando a los ayuntamientos más importantes de la región», avanza Mones, «todas las iniciativas que podemos poner en marcha. Las trasladaremos después a otras comunidades y buscaremos la internacionalización del proyecto».
«Cardylet» recarga coches, motos, bicicletas eléctricas, autobuses... Todavía tarda entre seis y ocho horas para 150 kilómetros de autonomía. La tecnología pone el ojo en aproximar la experiencia de carga a la del repostaje en una estación de servicio en un objetivo que se llama «5x500», «cargarse en cinco minutos para recorrer quinientos kilómetros», apunta Mones. «Todo pasa por que las baterías lo permitan. Están en fase de desarrollo».