MIKI LÓPEZ MIKI LÓPEZ MIKI LÓPEZ MIKI LÓPEZ
Asturias se puede imaginar, pero siempre es mejor mirarle a la cara. Generosa en sus colores, imprevisible con sus nubes, con su camisón de niebla en la mañana y su rojizo sol tiñendo de naranja al rey de Bulnes, esta tierra recibe con sus valles abiertos y sus olas cantábricas a los peregrinos que la eligen para ir hacia Santiago o para visitar al Salvador en la catedral de Oviedo. Asturias, que suena y sabe a agua, con sus oscuridades y sus luces, con esa gente que en el campo detiene su labor para señalar la dirección correcta; para ofrecer un par de manzanas a la mujer de la mochila que cojea o un poco de sombra y sidra bajo el carbayón familiar a un grupo de sudorosos caminantes, seguirá en 2010 siendo hermosa y amable con quien bien la quiere y la respeta. Todo es lo que parece. Es la Asturias siempre la misma y siempre diferente, donde los caminos que en paralelo van, se cruzan para continuarse en el horizonte. Bienvenido el peregrino que la pise, porque ella le dejará huella.