J. R. SILVEIRA
Oviedo, Marcos PALICIO
El agua y los bosques, el viento, el mar, el sol y hasta el carbón. Con toda esa materia prima al alcance de la mano, la energía que debe hacer funcionar el futuro de Asturias depende de la respuesta que la región sepa ofrecer a un doble desafío, tecnológico y comercial, del que depende la transformación de esas potenciales fuentes de riqueza en motores en marcha y aprovechamientos útiles. Ahí, la asociación Compromiso Asturias XXI, al echar las cartas al porvenir de la región y a sus nueve «Sectores con futuro», entra en el terreno de la energía. El reto pide, por un lado, saberes técnicos para sacar partido a ciertos «recursos regionales desaprovechados», sobre todo en la apuesta muy necesaria por las fuentes renovables, pero también algunas estrategias económicas por la certeza de que la ciencia no servirá sin las inversiones ni la pericia para conseguir que ese nuevo futuro energético resulte rentable.
Y el argumento sirve, dice el documento de trabajo elaborado por el colectivo, lo mismo para reforzar los viejos modos de producción energética muy explotados en Asturias -el carbón- que para empujar a los nuevos que vienen. El texto de los «Sectores con futuro para Asturias» traza un plan que exige consolidar lo ya existente aprovechando las posibilidades que ofrece la futura planta regasificadora de El Musel y los procesos para la captura de CO2. De ambos depende el futuro limpio de las térmicas asturianas, apunta Ramón Madera, autor del texto y ex consejero delegado de Hunosa. El lastre de las emisiones de CO2 perturba el desarrollo del carbón como combustible para la generación eléctrica, y su futuro exige el triunfo en la articulación de procedimientos para su captura, almacenamiento y transporte. En este punto, Madera valora la labor del Instituto del Carbón como cabeza tractora de una tarea en la que «ya tiene patentado un procedimiento de captura que pronto va a pasar a una planta piloto y a una industrial».
Pero las posibilidades de Asturias se detienen con mucha intensidad en el aprovechamiento energético de los recursos naturales de la región. «Es indiscutible», dice el texto, «la riqueza potencial» que las más de 300.000 hectáreas de bosque ofrecen para la generación por biomasa. Y en este terreno, añade, «hay capacidad técnica más que suficiente para poner en valor este recurso tan abundante si se le dedican los apoyos económicos necesarios», toda vez que «la potencialidad de la biomasa regional es muy superior a su utilización efectiva».
El texto hace hincapié asimismo en la búsqueda de oportunidades hacia los parques eólicos marinos, en el campo poco explorado del aprovechamiento de la energía oceánica o en las posibilidades que abre la investigación hacia los biocombustibles de segunda generación o lignocelulósicos (los producidos a partir de residuos agrícolas o forestales).
Pero todo eso requiere pensar en un esfuerzo tecnológico para resolver, por ejemplo, el problema del almacenamiento de las energías renovables, que no se producen de forma uniforme sino que fluctúan según la intensidad del viento o la radiación solar. Ahí surge, según el análisis de tendencias de Compromiso Asturias XXI, el necesario liderazgo de la Universidad de Oviedo, que acaba de recibir la calificación de excelencia, recuerda el texto, «precisamente en temas de energía. Por ello, su participación activa en los temas de investigación e I+D que impregnan el futuro energético debe ser fundamental».
El gas
Plantea grandes oportunidades gracias a la regasificadora de El Musel.
El carbón
Su futuro depende de que se articulen métodos eficaces para la captura, almacenamiento y transporte de CO2.
El viento
Los parques eólicos terrestres se concentran en la zona occidental de Asturias. Se plantea estudiar su extensión al centro y Oriente y, sobre todo, apostar por los marinos.
Los bosques
La producción de entre 700.000 y 900.000 toneladas anuales de madera convierte la biomasa en una de las bases del futuro energético.
El mar
El Cantábrico tiene un gran potencial para el aprovechamiento de la energía de las olas y las mareas y los primeros proyectos ya están en marcha.
El sol
Ya hay fabricantes asturianos trabajando en componentes para plantas solares.