PEDRO DE SILVA
Hasta pasados Reyes no deben enunciarse propósitos para Año Nuevo: los devoraría la inercia de la Navidad, que llega, como una ola terca de enero, hasta que los Magos se han ido. Una propuesta para 2010: saca tu mejor yo, déjale hacer su vida. Fuera falsas palabras (vencer el egoísmo, ser solidarios, etcétera). Seamos egoístas, sí, pero a lo grande. Ese yo que tiene el valor personal de dar valor a lo que no se valora en el mercado. Ese que prefiere el cuchicheo interior -hablar de verdad con uno mismo- a la tediosa cháchara exterior sobre uno (yo, yo, yo). El que es capaz por puro egoísmo -para ensanchar el cuerpo y extenderse en otros- de practicar el altruismo y el desprendimiento (desprenderse: sembrarse, coño). Ese mejor yo está ahí, dentro de cada uno, pero tiene miedo al qué dirán («tú eres tonto», «piensa más en ti», «¿por qué te buscas líos?», y vulgaridades semejantes).