Oviedo, M. P.
El futuro empezó en Wells (Austria) en 2006. En una feria forestal, un grupo de empresarios asturianos descubrió las posibilidades de sus residuos forestales como generadores de energía, y tres años después aquella idea es Pellets Asturias, la primera empresa de la región para la fabricación y venta de biocombustible sólido a partir de lo que sobra en la actividad maderera. Estos residuos forestales «están bastante desaprovechados a pesar de las grandes extensiones de bosque en Asturias», confirma José Manuel Tamargo, ingeniero químico y director técnico de la planta que está en construcción en el polígono industrial de La Curiscada, en Tineo, y que pretende poder transformar cada año unas 60.000 toneladas de lo que hasta ahora eran desechos forestales en 30.000 de pellets para ser utilizados como combustible.
Si se cumplen sus previsiones, la fábrica estará terminada entre febrero y marzo y funcionando a pleno rendimiento en verano con entre nueve y once empleados. A su capital social, de un millón de euros, aporta 125.000 cada una de las cinco empresas participantes -de Tineo, Valdés, Cangas del Narcea y Siero- y otro tanto la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN), mientras que los 250.000 restantes los pone la Sociedad Regional de Promoción. Son los primeros, y únicos, pasos asturianos de este modelo de aprovechamiento forestal que, según algunas estimaciones, podría llegar a cubrir entre el cincuenta y el sesenta por ciento de las necesidades energéticas de la población.
Estos aislados tanteos del aprovechamiento de la riqueza potencial del bosque asturiano se pueden completar con otros. Para crear «cultura» sirven iniciativas como la de la feria Asturforesta, un referente casi único cada dos años en Tineo, o las que sepa articular el Centro Tecnológico Forestal y de la Madera, recién puesto en marcha en 2009 con participación del Gobierno regional y de quince empresas del sector.
Las asignaturas pendientes
l Crear una cultura forestal en Asturias. l Superar el minifundismo mediante las concentraciones de propiedad. l Aprovechar los montes comunales. l Mejorar genéticamente los productos. l Atención especial al castaño, el producto de mayor calidad. l Caminar hacia la asimilación de las estrategias de certificación de la calidad de la madera. l Mejorar los accesos al monte, uno de los grandes problemas actuales consecuencia en parte del minifundismo, y la gestión de los montes comunales. l Articular medidas más eficaces en la lucha contra los incendios forestales, implicando a instituciones y personas próximas a los bosques. l Desarrollo de la biomasa.