Oviedo, L. Á. V.
Decenas de conductores soportaron ayer con estoicismo las kilométricas retenciones que se registraron en las principales carreteras asturianas por las nevadas y granizadas. En algunos casos, como en la Autovía del Cantábrico, tuvieron que soportar varias horas de colapso. En la autopista «Y», el mierense Iván Menéndez estuvo detenido hasta media hora, a partir de las ocho y cuarto de la tarde, a la altura de La Bolgachina, en sentido a Oviedo. «Es lo de siempre», se quejaba. «Saben que va a nevar, pero las carreteras se acaban atascando. No sé si es por falta de medios o previsión, pero siempre termina ocurriendo lo mismo», añadió el conductor.
El atasco era monumental en este punto, donde confluyen la carretera de Grado (A-63) y la autopista de la Meseta (A-66). «El camino está lleno de coches que se han salido de la carretera por el hielo, aseguró. Además, «las quitanieves no pueden pasar». En sentido Mieres, la situación no era mucho mejor, aunque los coches todavía podían circular.
Más atrás, a la altura de Soto de Ribera, también en sentido Oviedo, otra conductora se vio atrapada por el atasco, casi a la misma hora. En su caso, sin embargo, vino en su rescate una quitanieves que abrió paso a los conductores hasta Oviedo. La entrada a la ciudad estaba colapsada por las condiciones en que tenían que rodar los vehículos. Circular por Asturias ayer por la tarde se convirtió en una pesadilla, especialmente porque las mayores nevadas y granizadas se produjeron a la hora de mayor volumen de vehículos.
El trabajo de la Guardia Civil de Tráfico fue incesante. La central de la operativa de servicios (COS) de la Guardia Civil no dejaba de recibir llamadas de conductores atrapados en un atasco o que habían sufrido un accidente a consecuencia de las malas condiciones de la carretera. Las patrullas no dieron abasto para atender las incidencias registradas, especialmente en torno a las ocho de la tarde.
Para hoy, viernes, el panorama será similar al de la tarde de ayer, con nevadas a baja cota, ocasionalmente al nivel del mar. Urge por tanto la mayor precaución en la carretera.