CEREIJIDO CAMPORRO LUISMA MURIAS ALBA SÁNCHEZ R. FERNANDO RODRÍGUEZ
M. PALICIO (Oviedo) / A. LORCA (Mieres) / A. SÁNCHEZ R. (Covadonga)
La estampa insólita lo era mucho más para ellas. Las hermanas Concepción, Fabiola, Romilda y Shujaila, brasileñas, carmelitas mensajeras del Espíritu Santo, no habían visto la nieve hasta que ayer empezó a cubrir la explanada del real sitio de Covadonga, donde residen y trabajan atendiendo a los niños de la Escolanía. La fotografía que se hicieron para recordar su primera nieve las muestra sólo a ellas, sonrientes frente a una basílica difuminada por la niebla y en medio de una plaza inusualmente desierta y blanca y sacudida por la ventisca.
Los suyos son los rostros amables de un temporal que llenó la región de obstáculos de un extremo a otro. A la casa de las monjas en Covadonga era difícil llegar sin cadenas y, no muy lejos de allí, la nieve se amontonaba ayer por la tarde a las espaldas de las quitanieves, según el relato de Javier Malo, guarda del refugio de Vegarredonda, desde Gamonedo (Onís). No hacía falta subir a las alturas para presenciar esas escenas, frecuentes también durante la jornada en la misma comarca en el entorno de los trescientos metros de altitud, y para Malo como para Felipe López, que regenta un hotel en Sotres, los treinta centímetros de nieve y los siete grados bajo cero no daban buenas vibraciones para hoy «si las palas no funcionan por la noche».
Al Occidente, en el pueblo más alto de Asturias, Leitariegos (Cangas del Narcea) con sus 1.525 metros, no sabían si temer más por los cuarenta centímetros de nieve, los ocho bajo cero o la intensa ventisca que dificultaba la visibilidad. Con el puerto habilitado para el tráfico sólo con cadenas, hasta una de las máquinas quitanieves que hacía su trabajo en la zona patinó en el hielo y se salió de la carretera, obligando a otra de las palas a acudir al rescate. «Probablemente se acabe cerrando el acceso», aseguraba Jesús Matías Álvarez, vecino de la localidad, a la vista de que las quitanieves no podían con todo y de que «la ventisca, sobre todo, pone muchas dificultades para conducir. Se va a poner muy complicado».
«Está nevando a borbotones y los accesos se están cerrando, porque las máquinas dejaron de trabajar a las seis de la tarde». De esta forma resumía ayer, a las ocho y media de la noche, la situación en la localidad allerana de La Raya el dueño del hotel La Braña, Fernando Cordero. «Mañana (por hoy) será imposible subir al puerto de San Isidro porque está sin atender, como ocurre siempre», se lamentaba. Por su parte, Benjamín Arango, de Tuiza (Lena), aseguraba que esta zona del parque de Las Ubiñas se mantenía a salvo de incidencias graves, aunque la nieve «fue complicando la situación a medida que avanzaba la tarde». En la misma línea estaba Aralla García, del hotel Entrerríos en Los Pontones (Lena), entre «unos diez centímetros de nieve» y dificultades en las carreteras al menos «para una furgoneta de la obra de la variante de Pajares que se había salido de la carretera».
Más arriba, a Amparo García, vecina del pueblo de Pajares, la nieve, aunque constante, aún no le parecía demasiada, aunque ganar el puerto sin cadenas ya era misión imposible a última hora de la tarde.