Cerecea (Piloña),
A. SÁNCHEZ R. / R. DÍAZ
Despedida y cierre. Los catorce empleados y los veinte usuarios de la residencia de ancianos Cruz de Pienzo, de Cerecea (Piloña) ultiman durante estos días la clausura del centro. La orden oficial llegará la próxima semana. La Consejería de Bienestar Social ha decidido cerrar el establecimiento tras comprobar que el propietario permanece desde hace varias semanas en paradero desconocido. Los veinte ancianos, que en todo momento han estado bien atendidos, ya que la plantilla sigue en su puesto, tendrán que ser realojados por sus familias la próxima semana. Los catorce empleados, que no han percibido sus nóminas desde el pasado mes de noviembre, quedarán en paro.
Fueron los trabajadores del centro los que dieron la voz de alarma, tras intentar infructuosamente ponerse en contacto con el propietario de la residencia. La plantilla informó a Bienestar Social de la «espantá» del titular del establecimiento. La Consejería actuó de inmediato y, tras varias comprobaciones, anunció el inminente cierre cautelar de las instalaciones.
Los veinte ancianos residentes ha contado y seguirán contando con todas las atenciones y garantías hasta el momento de su traslado, ya que los trabajadores han decidido continuar en sus puestos «hasta el final». Bienestar Social, tras comprobar la situación del establecimiento, se puso en contacto con las familias de los usuarios y las informó del «problema empresarial» existente y de la necesidad de buscar un lugar para realojar a los internos. Los familiares de los usuarios fueron informados ayer del cierre del establecimiento, situado en las inmediaciones de la sierra del Sueve.
Los catorce trabajadores -entre auxiliares, personal de cocina y mantenimiento- se mostraban ayer consternados y apenados, sobre todo, por los internos. Los trabajadores tomaron la decisión de seguir hasta el momento del cierre con normalidad en sus funciones para con los usuarios. Ello a pesar de que no han cobrado su nómina del mes de noviembre. Ahora será el Fondo de Garantía Salarial el que se haga cargo de los adeudos con la plantilla.
Los empleados quisieron enviar ayer un mensaje de tranquilidad a las familias de los usuarios y recalcaron que los internos no tienen «ninguna necesidad», ni en cuestiones básicas ni de funcionamiento de la residencia.
Los trabajadores han sopesado en los últimos días la posibilidad de formar una cooperativa para continuar con la residencia, pero aún desconocen en qué situación legal se encuentran el negocio y la finca en la que se enclava. Así que, de momento, han decidido buscar nuevos trabajos.
La residencia Cruz de Pienzo, según la plantilla, contaba con «un buen nombre» y «muy buena fama» entre los familiares y los usuarios. Nada hacía presagiar la actual situación. El edificio había funcionado anteriormente como hotel.