Esta información ha sido elaborada por: P. RODRÍGUEZ (Cangas del Narcea), A. M. SERRANO (Navia), B. MORÁN (Ribadesella), P. GONZÁLEZ (Oviedo)
El temporal de frío y nieve que azotó Asturias y el resto de España desde el día de Reyes, y que ya remite, se adelantó un mes. Así se desprende de los datos que maneja la Agencia Estatal de Meteorología en la región. Desde 1983 se han contabilizado cinco grandes episodios de nieve en el Principado, todos ellos en el mes de febrero, con temperaturas bajo cero, aunque lejos de los -89,2 grados que se registraron aquel año en la Antártida. Récord mundial. Según la estadística, la peor nevada en Asturias tuvo lugar en 1983.
En aquella ocasión, los copos comenzaron a caer el 6 de febrero y no dejaron de hacerlo hasta una semana después. Tras tanto tiempo nevando no extraña que se registraran capas de nieve hasta los 75 centímetros. En Oviedo, la principal ciudad afectada, se alcanzaron hasta 38 centímetros. Precisamente Oviedo, y tomando como referencia el observatorio del Cristo, sólo se libró de la nieve desde 1983 en seis ocasiones (1991, 1992, 1994, 1995, 2002 y 2003).
En febrero de 1985 la época de nevadas comenzó a finales de febrero y se extendió hasta los primeros días de marzo. En aquella ocasión, en localidades como Siero cayeron hasta 35 centímetros de nieve. En zonas del Occidente hubo hasta 62 centímetros de nieve. La nieve no volvió a aparecer con tanta intensidad hasta once años después. A mediados de febrero de 1996 en el centro y el occidente de la región los vecinos se las tuvieron que ver con nevadas que dejaron unos 70 centímetros de agua helada. En Oviedo, y sólo en dos días, se midieron 24 centímetros. En 2004 y 2005 las temperaturas fueron muy bajas, con espesores de 35 centímetros en Siero y hasta 80 en Felechosa. En 2005 Oviedo hubo siete centímetros. En febrero de aquel año se registró el más frío desde 1972, con temperaturas medias de 5,7 grados.
Echando mano de la memoria histórica, en comarcas del Suroccidente se recuerdan varias «nevadonas». Todavía hay quien no ha olvidado el año 1959, que comenzó con un verano plagado de granizadas que destrozó la cosecha de vino. El invierno fue todavía peor, con infinidad de nevadas. El deshielo trajo el desbordamiento de los ríos, con unos tres metros de crecida. La última gran nevada en la zona tuvo lugar en 1985. Aunque lejos de la gran nevada de Gijón de febrero de 1944, la mayor de la villa del siglo XX, y en plena posguerra.
En otras villas costeras como Ribadesella, donde esta «nevadona» tiñó de blanco sus playas, hay que echar la vista hasta los años sesenta. En 1968, «la nieve lo cubrió todo, desde la playa hasta la montaña», rememoraba ayer Lorenzo Cordero, cronista oficial de Ribadesella. En Peñamellera Baja, Cecilio Testón, su cronista oficial, no se olvida de las nevadas de 1957 y 1977, que dice que «fueron más abundantes que las de días atrás».
«En Puerto de Vega incluso hacíamos muñecos de nieve. Eso sí, duraban poco», explica Servando Fernández, cronista oficial de Navia, recordando cómo en los sesenta era frecuente encontrarse con nieve en la zona costera del occidente de Asturias. Según Fernández, las nevadas fueron a menos hasta inicios de los ochenta, cuando llegó un temporal que «trajo nieve durante diez días. Nos pilló desprevenidos».