PEDRO DE SILVA
Las grandes batallas de fondo de Zapatero son para eliminar vicios. La seña de identidad del puritano. Para quitarnos el vicio de la velocidad colocó a uno de sus mejores hombres al frente de un oscuro organismo, la DGT. El ritual de sangre sigue, pero cayendo. Aunque con el tabaco todavía no haya tenido éxito, no ha sido por falta de empeño, y aún le queda media legislatura. En cuanto a los anuncios en la tele, tal vez la más adictiva y letal de las drogas, se han ido de la TV pública con la última uva. Ahora al encender la 1 o la 2 nos invade una extraña sensación de paz, libres del acoso al que estábamos enganchados. Hay quien no se aguanta y salta a una privada para meterse un pico, pero con esa transgresión ya cuenta el puritano. El sentido de culpa del transgresor suele fructificar en voto. Con tales armas, Zapatero.Sin, podría volver a derrotar a Rajoy, un hedonista de medio pelo.