PEDRO DE SILVA
Según reciente hallazgo, la Vía Láctea, o sea, la galaxia de la que forma parte el Sistema Solar, está encapsulada en un balón de materia oscura, así llamada porque no se ve, ni se sabe qué es, aunque se sabe que está ahí. Por tanto, si ese no-se-sabe-qué constituye el medio en el que la realidad existe, alguna influencia tendrá sobre la ínfima parte de la materia que identificamos con lo orgánico y lo vivo. O sea, que no podemos decir: bien, de acuerdo, allá la materia oscura con sus cosas, yo sigo con mi filosofía, mi ciencia, mi religión o mis certezas de cualquier clase, y santas pascuas. Como aún queda también una fuerza por descubrir, que tampoco se sabe qué es, la actitud del que mete un puntito de esoterismo en la vida, desconfiando de las verdades disponibles y echando a volar libremente la imaginación, parece sensata. La materia oscura nos hace libres, incluso un lunes.