ARTURO ROMÁN
En la iglesia se puede cantar gregoriano o interpretar una de esas deliciosas composiciones para jóvenes, guitarra y Casio Pt-1, pero flamenco, nunca. Eso se deduce de la negativa del actual obispo de Huesca y próximo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, que ha prohibido la celebración del concierto del grupo «Axivil Aljamía» y del cantaor flamenco Pedro Sanz en la iglesia de Jaca. El concierto estaba previsto para el día 17, pero el obispado decidió que el templo, dedicado a la Virgen del Carmen, no era lugar idóneo para el espectáculo titulado «Mudéjar. Perfume de las tres culturas». El organizador, Luis Calvo, asegura que un programa idéntico ya se había interpretado en otras iglesias y añadió que lo que el obispo no consideraba propio «es la presencia del cantaor». Se desconoce qué puede tener la diócesis oscense contra Pedro Sanz a no ser que, como figura en el currículum, que tiene colgado en internet, ha compartido escenarios con un tal Arcángel y se haya producido alguna disputa celestial que sólo los profesionales del asunto conozcan.