Oviedo, Luján PALACIOS
El sanguinario terrorista de los GRAPO Fernando Silva Sande, asesino de dos guardias civiles en Gijón en el año 1989, resulta terrorífico hasta para sus compañeros de banda armada.
A la condena de 60 años de prisión ratificada por la Audiencia Nacional el pasado mes de diciembre por el asesinato de los agentes de la Benemérita José María Sánchez Melero, natural de Panes, e Isaac Rodrigo Ranilla, de Zamora, perpetrado en la Delegación de Hacienda de Gijón hace 20 años, se suma ahora la contundente oposición del resto de miembros de los GRAPO.
Dos terroristas de la banda han afirmado, durante un juicio que se sigue en la Audiencia Nacional por el asalto a un furgón blindado en Vigo, en el que murieron dos personas, que el que fuera su dirigente y responsable de las acciones del grupo fue expulsado presuntamente por violar a una compañera en el año 2000. Marcos Martín Ponce, responsable militar de los GRAPO, y la terrorista Mónica Refojos relataron la supuesta violación y aseguraron que ése fue el motivo por el cual la banda decidió echarlo. Además, también insinuaron que los abusos sexuales se habrían producido con la promesa de puestos de responsabilidad en la banda.
A ello se añade que cinco de los siete miembros de los GRAPO acusados de matar a dos guardas jurados durante el asalto al furgón blindado en Vigo han responsabilizado directamente de ambos asesinatos a Silva Sande. «Sande era el único responsable», aseguró en el juicio Marcos Martín Ponce. «Nosotros no queríamos atracar más furgones». «Se creía un cowboy», insistió el terrorista, que aseguró que su ex compañero proponía siempre «agujerear guardas jurados» y «tirar de escopeta recortada».