Oviedo, Agencias /
Raquel L. MURIAS
«Lily», una osa negra que vive en los bosques de Minnesota, en Estados Unidos, será la primera de sus especie cuyo parto podrá ver el ojo humano. ¿Cómo? Gracias a la tecnología y a las artes del profesor Lynn Rogers, que ha decidido colocar una cámara de vídeo dentro de la osera en la que, en los próximos días, parirá la osa. «Lily» está preñada, al igual que podría estarlo una de las osas pardas más famosas de Asturias, «Tola», que se encuentra hibernando y que también podría dar a luz este mes. La diferencia es que «Tola» no tiene quien la espíe y habrá que esperar para ver si su cría sale o no de la osera.
«Hemos instalado la cámara porque hay muchas cosas que aún no sabemos sobre lo que hacen en sus guaridas, cómo se comportan cuando van a dar a luz y cómo cuidan a sus oseznos. Cuando les observamos, siempre nos preguntamos hasta qué punto nuestra presencia influye en su comportamiento. La cámara nos permitirá ver lo que hacen cuando no hay nadie allí», explicó Rogers a la BBC. El parto se retransmitirá a través de la web www.bear.org. Cree que será en los próximos días: «Lo más habitual es que tengan tres oseznos», afirma el profesor Rogers, que también estudió a la madre de «Lily», que ahora tiene nueve años.
Probablemente en Asturias sería impensable un experimento así. Explica Roberto Hartasánchez, presidente del Fondo para la Protección de Animales Salvajes en Asturias (Fapas), que en el Principado el intervencionismo con los osos se tilda en seguida de «pecaminoso», cuando, según su opinión, «lo ideal es manejar a los animales y hacerlo bien para conseguir más información. «"Villarina" es un buen ejemplo del manejo perfecto llevado a cabo con un animal», añade Hartasánchez en referencia a la osa que apareció malherida en Somiedo en 2008 y que finalmente ha sido reintroducida. A Hartasánchez le encanta el proyecto de «Lily». «La filosofía conservacionista se equivoca si cree que no se debe manejar a los animales».
Pero no todos opinan lo mismo. Y es que aunque Hartasánchez repasa los éxitos alcanzados con animales salvajes que salieron adelante gracias a la intervención del ser humano (las osas «Villarina», «Paca» y «Tola», por ejemplo), Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo (FOP), es de la opinión de que «cuanto menos se toque a los animales, mejor». Para Palomero sólo se debe intervenir en casos muy puntuales como fue «Villarina», pero no hay necesidad de poner elementos externos a los animales porque puede perjudicarles hasta la presencia de una pequeña cámara web. En ese sentido, se incluye el ejemplo del oso «Cuervo», muerto en Somiedo 1998 a consecuencia del programa de radiomarcaje.
El oso «Cuervo»
El oso «Cuervo» fue una víctimas imprevista del manejo de los humanos. La Consejería de Medio Ambiente capturó al oso pardo en los montes de Somiedo para colocarle unos transmisores de seguimiento y radiomarcaje. «Cuervo» murió en la «operación piloto» (en mayo de 1998) y su muerte ocasionó una intensa polémica.
«Paca» y «Tola»
Un cazador furtivo las dejó sin madre en un monte en Tineo, en 1989. Desde entonces pasaron a vivir bajo el cuidado de los humanos, en semicautividad. Hoy son un referente para Asturias; viven felices y sanas e incluso «Tola» podría estar preñada tras ser montada por el oso «Furaco», en una experiencia de cría en cautividad.
«Villarina»
Apareció malherida en una cuneta en el verano de 2008 en Villarín, en Somiedo. Unos turistas la recogieron, estuvo meses bajo el cuidado de los humanos pero se la reintrodujo al medio, al monte del que había salido. Sana y gorda, se ha convertido en un referente a nivel europeo por ser la primera osa parda que vuelve a su hábitat y sobrevive tras meses con los humanos.