Oviedo, Raquel L. MURIAS
Toñi Lavieja gasta una media de sesenta euros en peluquería al mes. No lo hace por coquetería, lo hace porque, como ella misma explica, «hay que ir aseada». Toñi Lavieja, de 70 años, acude a retocarse el pelo una vez a la semana; por la tanto, está dentro del 8 por ciento de las asturianas que acude a peinarse semanalmente, tal y como desvela un estudio elaborado por el Servicio Público de Empleo del Principado en el ámbito del «observatorio de ocupaciones».
Este mismo documento también revela que, a pesar de la crisis, el gasto en peluquería, spas y gimnasios aumentó en la región un 70 por ciento en los últimos años, pero, según los que se dedican al sector, hay que matizar. Eva Menéndez tomó hace quince años las riendas de la peluquería que había fundado su madre y explica que si hace balance, «no puedo negar que los últimos años fueron buenos, pero en 2009 notamos el bajón de la crisis». Explica la propietaria de esta peluquería ubicada en las cercanías de la plaza San Miguel de Oviedo que, «ahora, la gente se arregla el tinte cada mes y medio, antes lo hacían cada mes; nos piden cortes más sencillos para poder peinarse en casa y la gente joven viene poco». Con este panorama hay que recurrir a los clientes de toda la vida para capear la coyuntura económica. Así lo hizo Eva Menéndez, y por esa misma razón, las que nunca fallan estaban ayer sentadas en las sillas de secador de su establecimiento. Otro factor que ha ayudado a superar los tiempos de «vacas flacas» ha sido la coquetería masculina. «Cada vez vienen más hombres, y lo que restamos por un lado intentamos recuperarlo por el otro», explica la empresaria ovetense.
Dicen los psicólogos que en tiempos de crisis la gente busca alicientes para darse pequeñas alegrías, y sentirse guapo es una de ellas. «Aunque estemos en crisis no hay que descuidarse, yo vengo a la peluquería dos o tres veces al mes, si tengo que recortar gastos prefiero hacerlo de otros caprichos», comentaba Rosa Menéndez mientras la peluquera le daba los últimos retoques a golpe de laca. «Las puntas para fuera, por favor», solicitaba la clienta. A pocos metros de la silla de esta joven de Corvera espera leyendo una revista Marisa Fernández, que prefiere no salir en la foto porque ella, ayer, no tenía cita en la peluquería. «Vine acompañando a la señora que cuido pero yo voy poco a la peluquería, prefiero arreglarme en casa y únicamente si tengo una boda o un evento me doy el capricho», explica esta vecina de Lugones de 63 años. A Marisa Fernández la crisis le ha tocado de cerca y asegura que «antes iba más a arreglarme el pelo, ahora lo justo».
Lo cierto es que, con crisis o sin ella, ayer la peluquería de Eva Menéndez casi no tenía sillas vacías y mientras tres mujeres se lavaban la cabeza, tres se hacían el tinte y cuatro aguantaban los calores del secador. Todo ello mientras el teléfono no paraba de sonar para pedir cita. En la peluquería de Eva Menéndez trabajan dieciocho profesionales, «pero hace un año éramos cuatro más, pero no pude renovarles porque la caja se resiente. En 2009 tuvimos un 20 por ciento menos de trabajo que en el año anterior», aclara la peluquera.
Con la crisis llamando a la puerta y a la espera de qué pasará este año. «Menos mal que nos quedan las clientas de toda la vida para seguir aguantando», explica la propietaria. De momento, Toñi Lavieja ya ha dejado vez pedida para la semana que viene. ¿Cuánto es?
Nuevo mercado
Los hombres se cuidan ahora más que nunca, lo que ha servido para hacer caja en un sector que siempre había estado vetado al sector de la peluquería.
Para el pelo
Según los peluqueros, ellos solicitan tintes para las canas o mechas, en el caso de los más jóvenes, para buscar un aire nuevo.
Para el cuerpo
Los hombres son cada vez más usuarios de la depilación, sobre todo en piernas, torso y espalda. No sólo los deportistas se quieren liberar del vello y cada vez son más los que se someten a un tratamiento de depilación definitiva con láser.
Nuevos productos
Las marcas de cosmética están impulsando la puesta en el mercado de productos específicos para el hombre, que ayudan a que el sexo masculino se cuide más cada día.